El retorno de un viejo enemigo: veterinarios alertan sobre la sarna bovina

Los expertos advierten que las pérdidas económicas son significativas y que los métodos de control tradicionales no están funcionando.
La reemergencia de la sarna bovina funciona como un recordatorio de que, incluso con enfermedades bien conocidas, la dependencia excesiva de un solo medicamento y el descuido de la bioseguridad pueden abrir la puerta a la resistencia parasitaria.

La sarna bovina, una enfermedad parasitaria que había permanecido controlada, ha resurgido con fuerza en los sistemas productivos de la región y vuelve a ser una enfermedad endémica estacional.

El tema fue analizado en profundidad durante el reciente Congreso Veterinario Latinoamericano, organizado por la distribuidora Drovet en Rosario.

Aunque la sarna se estudiaba en la facultad, no se habían registrado casos significativos en el campo hasta aproximadamente el año 2015. A partir de ese momento, lo que se observó fue solo la punta del iceberg.

Los profesionales Adrián Lifschitz y Candela Cantón, quienes presentaron un informe en el marco del Congreso Veterinario Latinoamericano organizado por la distribuidora Drovet en la ciudad de Rosario, alertaron que el curso clínico es severo y las pérdidas productivas son importantes, pudiendo oscilar entre 10 y 50 kilos por animal, dependiendo del grado de afectación y del tipo de explotación.

Se enfatizó que el impacto económico de esta patología parasitaria supera, incluso, al causado por los parásitos gastrointestinales.

Un aspecto que genera especial preocupación es el cambio en la estacionalidad de la enfermedad. Tradicionalmente, la sarna concentra la mayoría de sus casos en invierno, pero este año se han registrado numerosos casos clínicos incluso en verano.

El principal modo de contagio es el contacto directo entre los animales. No obstante, los expertos recordaron que los ácaros tienen una capacidad de supervivencia considerable fuera del huésped, pudiendo persistir entre 14 y 18 días en el ambiente

La resistencia farmacológica

Una de las principales causas del resurgimiento radica en las fallas de control terapéutico. Existe evidencia empírica que sugiere que la Ivermectina está fallando. Hoy, en muchos casos, se ha estandarizado que las lactonas macrocíclicas inyectables, que han sido el tratamiento más utilizado en los últimos años, no están funcionando de manera efectiva en algunos establecimientos ganaderos.

“En tal sentido, para lograr un control exitoso de la enfermedad es indispensable una estrategia combinada”, sostuvo Cantón.

“Está la necesidad de integrar el tratamiento farmacológico con la bioseguridad, un aspecto que a menudo se descuida en la producción bovina”, añadió.

Las medidas de bioseguridad incluyen:

—Control de la entrada de animales.

—Establecimiento de cuarentenas.

—Control y limpieza de las instalaciones.

En cuanto al manejo terapéutico, se resaltó que al usar cualquier fármaco, es necesario darle la mejor oportunidad para que actúe. “Esto implica garantizar el cálculo correcto de la dosis y, de forma fundamental, la obligación de tratar a la totalidad de la tropa, evitando la subdosificación”, comentó Lifschitz.

Se advirtió que, aún, es una práctica común tratar solo a los animales que están visiblemente afectados o picados.

“Además, es imprescindible no mezclar los animales del lote tratado con animales sanos hasta tener la seguridad de que el tratamiento ha funcionado. Esto se debe a que la lactona necesita un período de acción de al menos 14 a 20 días para que el animal se cure completamente”, amplió.

A modo de herramienta diagnóstica, los veterinarios cuentan con un punto a favor: la extracción de una muestra de sangre se correlaciona muy bien con lo que está ocurriendo en la piel (donde se encuentra el ácaro).

Fuente: Prensa incrementarsa.com