Tras más de 20 años de negociaciones, el bloque europeo y el país más poblado del mundo sellaron un tratado que se extendió por casi dos décadas de negociaciones. Cómo afecta al Mercosur y las posibilidades de tener su propio tratado.
India y la Unión Europea han concluido las negociaciones sobre un acuerdo comercial largamente codiciado, según anunció el secretario de Comercio indio, Rajesh Agrawal. Un tratado que ambas partes calificaron de histórico en un momento en que se enfrentan a las tensas relaciones con Estados Unidos, y la imposición de aranceles por parte de Donald Trump.
El acuerdo allana el camino para el libre comercio de mercancías entre el bloque de 27 países europeos e India, que juntos representan una cuarta parte del producto interior bruto mundial y un mercado de 2.000 millones de consumidores.
“Será un acuerdo equilibrado y con visión de futuro para una mejor integración económica con la UE. El acuerdo impulsará el comercio y la inversión entre ambas partes”, dijo el funcionario hindú.
El comercio entre ambas partes ascendió a 136.500 millones de dólares en el ejercicio fiscal hasta marzo de 2025.
La necesidad de sellar acuerdos ante los cambios globales
La firma formal del acuerdo tendrá lugar después de un examen jurídico que durará entre cinco y seis meses, según un responsable indio al tanto del asunto. “Esperamos que el acuerdo se aplique en el plazo de un año”, añadieron.
El acuerdo llega días después de que la UE firmara un pacto fundamental con el bloque sudamericano Mercosur, tras los acuerdos del año pasado con Indonesia, México y Suiza. Durante el mismo periodo, Nueva Delhi cerró acuerdos con Reino Unido, Nueva Zelanda y Omán.
La oleada de acuerdos pone de relieve los esfuerzos mundiales para protegerse de Estados Unidos, en un momento en que el intento del presidente Donald Trump de apoderarse de Groenlandia y las amenazas arancelarias a los países europeos ponen a prueba las antiguas alianzas entre los países occidentales.
Tras casi dos décadas de negociaciones intermitentes, el acuerdo permitirá a India abrir su vasto y vigilado mercado, el mayor del mundo, al libre comercio con la UE, su mayor socio comercial.
Las conseciones que cada zona económica debió hacer
India y la UE se esforzaron por cerrar el acuerdo después de que el primer ministro, Narendra Modi, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acordaran acelerar las negociaciones el año pasado.
Las conversaciones a dos bandas, relanzadas en 2022 tras nueve años de quietud, cobraron impulso después de que Trump impusiera aranceles a la importación a varios socios comerciales, incluido un arancel del 50% a los productos procedentes de India. Eso también hizo que fracase un acuerdo comercial entre India y Estados Unidos tras una ruptura de la comunicación entre sus dos Gobiernos.
Entre los motivos que frenaban el acuerdo, la UE pretendía que India redujera drásticamente los derechos de importación de sus automóviles, que pueden superar el 100%, mientras que India, gran productora de acero, presionaba a la UE para que redujera las restricciones comerciales a sus exportaciones siderúrgicas.
Reuters informó el domingo de que India planeaba reducir al 40% los aranceles sobre los automóviles importados de la UE, que podían llegar al 110%, como parte del acuerdo. Las negociaciones excluyeron algunos productos agrícolas y lácteos sensibles, ya que Nueva Delhi mantiene la necesidad de proteger a millones de agricultores de subsistencia.
La diferencia con el posible acuerdo con el Mercosur
Este último apartado marca una diferencia clave con las negociaciones entre el bloque sudamericano y Europa. Mientras que los agricultores indios abastecen pequeños comunidades o el mercado interno, las principales commodities sudamericanas provienen de este sector, lo que implicaría una competencia en la que los agricultores europeos -entre ellos los franceses, principales opositores al acuerdo- tienen las de perder.
En el caso de excluir de las negociaciones los productos agrícolas, no habría ganancia para el Mercosur al no poder enviar a Europa un mayor número de sus principales productos de exportación. Es por eso que, pese a las buenas voluntades, el acuerdo aún se encuentra trabado.
Lo que resta por definirse, una vez que entre en funcionamiento su acuerdo con la India, la UE deja en stand by sus negociaciones con el Mercosur, para no generar conflictos internos, ya sin necesidad de abrir nuevos mercados para sus productos industriales debido al acceso al colosal mercado indio; o bien esto representa una oportunidad, donde el dinamismo ecónomico generado haga necesario el acceso a otro tipo de bienes y servicios que el bloque sudamericano está expectante por aprovechar.



