La tercera ola no impactó a bares y restaurants

En los últimos días la actividad registró una ligera merma, vinculada a los viajes por vacaciones y no al temor a los contagios.

Si bien el incremento de los contagios de COVID se siente con el colapso de los centros de testeos públicos, no está afectando la demanda ni los comportamientos en los bares y restaurantes de la ciudad de Neuquén, según manifestaron los propios responsables de los locales gastronómicos.

En la última semana, la actividad del sector registró una leve merma que fue contemplada como la habitual en enero, mes en el que buena parte de la población sale de vacaciones dejando la ciudad con paisajes desolados, principalmente en horas de la tarde.

A nivel general, no se percibe un descenso pronunciado del consumo en confiterías y restó. La poca afluencia al mediodía -momento en el que las altas temperaturas espantan a las personas de la zona céntrica- se compensa con los encuentros y salidas cuando cae el sol y ya entrada la noche. Ahí, los que se quedaron, los que esperan partir en la segunda quincena, febrero o marzo, aprovechan para darse un gustito, socializar, dar un paseo y coronarlo con alguna comida.

«La gente sigue viniendo igual. Bajó el ritmo, pero es normal por las vacaciones. Igual sigue moviéndose. El domingo que nos habilitaron la calle se llenó todo, no teníamos ni lugar. Hasta ahora no nos bajó el trabajo», señaló Nicolás, encargado del local Best Food, ubicado en Avenida Argentina 366.

«Los fines de semana se mueve bastante. Incluso ha aumentado mucho la venta de alcohol», agregó.

En sintonía, desde el Patio de Franz manifestaron que la demanda es similar a la de todos los veranos y que la misma incluye la recepción de turistas que están de paso por la ciudad, camino a la cordillera. «A la noche es el trabajo más fuerte. Los últimos años fueron medios raros, así que por ahí también es difícil calcular si viene mejor o peor», comentó la encargada del despacho del mediodía.

Por su parte, Carla de Reymon expresó: «Hasta las fiestas estuvimos de diez en los todos los turnos, tanto a la mañana, a la tarde y de noche». «A partir de enero, empezó a bajar un poquito (la asistencia de clientes) al mediodía, está bastante vacío. Hubo un quiebre el sábado pasado», advirtió, para luego destacar que el público nocturno se mantiene. «A la noche siempre hay movimiento, la gente sale siempre a cenar», añadió.

En cuando al nivel de gastos, las personas en los lugares consultados no advirtieron un cuidado extremo del bolsillo. «Nosotros somos de los lugares más económicos, no hemos notado que haya un cuidado en ese sentido. Por lo general despachamos pizza y es bastante económico», comentaron desde el Patio de Franz, mientras que en los otros locales coincidieron que el factor económico no es un tema relevante a la hora de elegir las opciones en el menú. En algunos casos, manifestaron que hay quienes ni se fijan en los precios.

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