Líder en autos eléctricos e híbridos, ahora también intentará imponerse en el segmento de vehículos para el campo.
Las camionetas 4×4, pick ups, y otros vehículos utilitarios que siempre han acompañado al agro argentino, históricamente formaron parte de un mercado dominado por los motores diésel y las marcas tradicionales. Sin embargo, últimamente el cambio, aunque tarda un poco más en darse, está llegando y la irrupción de nuevas tecnologías y otros jugadores globales empieza a sentirse.
En ese contexto, BYD anunció el inicio de la preventa de la Shark DMO, su primera pick up electrificada en el país, que busca posicionarse en uno de los nichos más dinámicos del mercado automotor local, con fuerte vínculo con la producción agropecuaria.
La compañía abrió un esquema de reservas a partir de hoy 18 de marzo, mediante un depósito de 500 dólares. El precio definitivo del vehículo será informado recién al momento del lanzamiento comercial, previsto para fines de abril o comienzos de mayo. En esa instancia, quienes hayan reservado podrán decidir si avanzan con la compra o solicitan la devolución del dinero.
El movimiento no es menor, ya que el segmento de pick ups medianas representa uno de los pilares de ventas en Argentina, impulsado por la demanda del campo, las economías regionales y las actividades del interior. Allí, la electrificación todavía es una asignatura pendiente.
Argentina es uno de los mercados donde las pick ups tienen mayor penetración en la estructura de ventas, con modelos que combinan uso productivo y particular. En ese terreno, la eficiencia, la autonomía y la robustez son variables críticas para el usuario.
La Shark DMO introduce en ese ecosistema la tecnología híbrida enchufable, que combina propulsión eléctrica con un sistema de respaldo térmico. Según la compañía, esta arquitectura permite recorrer hasta 100 kilómetros en modo totalmente eléctrico, mientras que la autonomía combinada alcanza los 840 kilómetros.
Ese diferencial puede resultar especialmente atractivo para productores y contratistas que alternan entre trayectos urbanos o periurbanos y trabajos en campo, donde el consumo de combustible y los costos operativos son variables cada vez más observadas.
Funciona como vehículo y estación de carga
El corazón del modelo es la plataforma DMO (Dual Mode Off-road), desarrollada por BYD para integrar tracción eléctrica con capacidades todoterreno. La camioneta entrega 430 caballos de potencia combinada y 650 Nm de torque, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos, cifras que la ubican en el tope del segmento en términos de desempeño.
Pero más allá de la potencia, el foco está puesto en la eficiencia y la versatilidad. El sistema prioriza el uso eléctrico en la mayoría de las condiciones, lo que reduce consumo y emisiones, y al mismo tiempo mantiene la capacidad de carga y remolque.
Un punto distintivo es la función VTOL (Vehicle-to-Load), que permite utilizar la energía del vehículo para alimentar herramientas eléctricas o equipos en zonas sin acceso a la red. Este atributo tiene potencial directo en actividades rurales, donde la disponibilidad de energía puede ser limitada.
La arquitectura también incorpora una batería integrada al chasis mediante tecnología CTC (Cell-to-Chassis), lo que mejora la rigidez estructural y la seguridad. A eso se suma un paquete de más de 20 asistencias a la conducción y un sistema de visión 360° con función de “chasis transparente”.
El avance de China en el mercado agropecuario
La llegada de esta pick up no es un hecho aislado, sino que forma parte de una tendencia más amplia de expansión de fabricantes chinos en el mercado argentino, tanto en vehículos como en maquinaria agrícola.
En los últimos años, distintas marcas de ese origen comenzaron a ganar terreno con tractores, pulverizadoras y equipos de menor porte, generalmente con una propuesta de valor centrada en precios más competitivos y una mejora progresiva en calidad y tecnología.
En el segmento automotor, el avance es más reciente pero sostenido. La electrificación aparece como una oportunidad para ingresar en categorías dominadas por marcas históricas, ofreciendo diferenciales tecnológicos en lugar de competir únicamente por precio.
En ese esquema, BYD juega con una ventaja: es uno de los líderes globales en vehículos de nuevas energías y controla buena parte de la cadena tecnológica, incluyendo baterías, motores eléctricos y sistemas de gestión.



