La industria aeroespecial italiana crece y ya emplea más de 200.000 personas

Se trata de varias pymes altamente innovadoras e internacionalizadas.

Si bien los aeropuertos de Roma y Milán no son tan transitados como los de Madrid o Londres, pero Italia cuenta con una de las industrias aeroespaciales más dinámicas de Europa. Un ejemplo es D-Orbit, una empresa de logística espacial especializada «en ayudar a mover y reubicar cosas de la Tierra al espacio, o del punto A al punto B en el espacio, y del espacio a la Tierra cuando se trata de la retirada de satélites al final de su vida útil», tal como lo explica su cofundador, Renato Panesi.

D-Orbit tiene su sede en un pueblo de la provincia de Como, la ciudad del norte de Italia famosa por el lago que atrae a turistas y personalidades como el actor George Clooney, que posee una casa allí. Fundada en el 2011, en apenas diez años D-Orbit se ha convertido en un referente del sector. Emplea a 150 personas, tiene sedes también en Portugal y el Reino Unido, y trabaja con clientes privados y agencias espaciales como la ASI (Italia) la NASA (EE.UU.) y la ESA (Europa). «El mercado es global, tenemos clientes en Europa, Estados Unidos, Chile y Tailandia», explica Panesi.

Después de la extinta URSS y Estados Unidos, Italia fue el tercer país de la historia en lanzar (con un vector norteamericano) un satélite, y Panesi destaca el dinamismo y la vitalidad de su industria aeroespacial, la séptima en el mundo, y la cuarta en Europa. Las cifras así lo confirman: el sector emplea a 200.000 personas y factura más de 13.000 millones de euros. Muchas empresas se concentran en cuatro centros principales: Turín y la región de Piamonte (noroeste); Milán y otras ciudades de Lombardía: Apulia y Nápoles con la región de Campania.

Leonardo, Avio Aero, Thales Alenia Space y Telespazio son algunos de los nombres más conocidos: grandes empresas con presencia internacional que invierten mucho en I+D. Pero tampoco faltan las emergentes. Por ejemplo, Sidereus Space Dynamics, fundada en el 2019 por Mattia Barbarossa, un napolitano de 20 años que es el empresario aeroespacial más joven del mundo. «Desarrollamos naves espaciales de nueva generación. Serán los futuros aviones espaciales, podrán salir desde cualquier lugar de la Tierra, ir al espacio y volver», asegura.

En octubre, Sidereus recibió una inversión de 1,5 millones de euros de un fondo de capital riesgo italiano, y recibirá otra en 2022. «Estamos construyendo una Instalación Experimental de Vuelos Espaciales cerca de Turín», avanza Barbarossa con orgullo. «Allí, en los próximos meses, veremos los vuelos a muy baja altura de nuestro vehículo EOS y las pruebas de motor que servirán para probarlo».

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