La empresa canadiense que era propietaria se desprendió del 80 % que le correspondía y ahora estará en manos del holding peruano Gloria.
Una marca histórica de las góndolas y heladeras argentinas, La Paulina, cambiará de manos tras la salida de la multinacional canadiense Saputo, quien le vendió el 80 % de sus operaciones en el país al holding peruano Gloria Foods, en una transacción que el mercado tasó cerca de los 630 millones de dólares.
La firma norteamericana informó que conservará un 20% de participación y que espera recibir ingresos netos cercanos a 400 millones, sujetos a ajustes y aprobaciones regulatorias. El cierre está previsto para el primer trimestre de su ejercicio fiscal 2027.
El acuerdo incluye dos plantas industriales, localizadas en Rafaela (Santa Fe) y Tío Pujio (Córdoba), además de marcas locales clave, entre ellas La Paulina, Ricrem y Molfino, activos centrales del negocio lácteo argentino. En los últimos cuatro trimestres, esa división generó aproximadamente 1.200 millones de dólares en ingresos, equivalentes a cerca del 7% de la facturación global consolidada del grupo canadiense.
Un paso al costado pero no una salida
El movimiento representa un cambio significativo para Saputo, que durante más de dos décadas construyó una posición dominante en el país. La compañía desembarcó en 2003 cuando adquirió Molfino Hermanos, entonces el tercer mayor procesador de leche nacional, por más de 50 millones de dólares. Aquella operación incluyó a La Paulina, fundada en 1921 en Córdoba, que se convirtió en la principal insignia local del grupo.
Con el tiempo, la filial argentina pasó a ser la mayor procesadora de leche cruda del país, con unos 3,65 millones de litros diarios y una participación cercana al 12,5% del volumen industrial total. El negocio abastece tanto al mercado interno como a más de 30 destinos internacionales y posicionó a la compañía como principal exportadora de quesos, especialmente mozzarella.
Su esquema operativo se basó en tres ejes: eficiencia industrial, integración vertical y perfil exportador. La empresa procesa leche proveniente de más de 600 tambos y logra niveles de productividad cercanos a 3.800 litros por operario por día, uno de los ratios más altos dentro del grupo a nivel global.
Sin embargo, en los últimos balances Saputo advirtió sobre las dificultades macroeconómicas locales. La compañía señaló que la devaluación del peso por debajo de la inflación elevó costos, mientras la menor disponibilidad de materia prima incrementó el precio de la leche. También reconoció que la dinámica cambiaria redujo la rentabilidad de exportaciones denominadas en dólares, un factor clave para un negocio orientado al comercio exterior.
Ese contexto, combinado con la estrategia global de optimización de capital, explica la decisión de desprenderse del control accionario. El plan corporativo apunta a reforzar caja, reducir exposición a mercados volátiles y redirigir inversiones hacia regiones con mayor previsibilidad.
Para Saputo, la transacción no implica una salida total del país. Tras el cierre, la compañía continuará fabricando determinados productos en Argentina a través de acuerdos de provisión, lo que le permitirá mantener presencia comercial sin asumir control operativo directo.
Grupo Gloria apuesta a hacerse fuerte en la región
Del otro lado aparece Grupo Gloria, conglomerado peruano controlado en un 96% por José Rodríguez Banda S.A. y liderado por los hermanos Vito y Jorge Rodríguez. El holding tiene presencia en alimentos, agroindustria y cemento, y opera en varios países de América Latina, entre ellos Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador, Uruguay y Argentina.
Su estrategia contempla inversiones destinadas principalmente a expansión agroindustrial y adquisiciones estratégicas. La compra del negocio mayoritario de Saputo encaja con ese objetivo: ganar escala inmediata en uno de los mercados lácteos más relevantes de la región.
Gloria ya contaba con base industrial local mediante la firma Corlasa, instalada en Esperanza, Santa Fe. Desde allí produce mozzarella, manteca, leche en polvo y grasa anhidra, abasteciendo tanto al mercado interno como a más de 60 destinos internacionales. La integración de las operaciones adquiridas le permitirá sumar capacidad productiva, marcas consolidadas y acceso a redes de distribución.
El grupo peruano viene además de ejecutar movimientos de portafolio en la región, incluyendo desinversiones en negocios no estratégicos y la venta de participaciones industriales, lo que evidencia una política activa de reorganización de activos.
En términos estratégicos, la operación refleja una tendencia creciente entre multinacionales de alimentos: rotar activos geográficos para priorizar mercados con mayor estabilidad macroeconómica y mejores perspectivas de retorno. En ese reordenamiento, Argentina deja de ser un centro operativo principal para Saputo y pasa a ocupar un rol de plataforma productiva asociada, mientras el control de una marca emblemática del consumo masivo nacional queda en manos de un jugador regional que busca expandirse.



