El pasado 7 de marzo de 2026 se cumplió un año de la trágica inundación que afectó a Bahía Blanca tras una tormenta que provocó 18 muertes, destrozos y miles de evacuados.
El gerente regional de la Cooperativa Obrera, Pablo Luzuriaga, recordó en conversación con Más Industrias las primeras horas de aquel viernes en donde el ingreso del agua afectó varias sucursales. “Fue un momento que no estábamos preparados para vivir. Nunca habíamos pensado que algo así podía llegar a pasar en Bahía Blanca”, señaló.
Según relató, a medida que llegaban reportes, se tomaban decisiones para afrontar la emergencia, representando mayores daños en el Híper de Aguado y la sede de calle Belgrano, además de Ingeniero White y General Cerri.
Uno de los primeros desafíos fue reorganizar al personal, con la reubicación de unos 320 empleados que habían quedado sin lugar de trabajo. En paralelo, el equipo gerencial debió “dividir tareas” para sostener el abastecimiento y atender la situación en Bahía.

La ciudad aporta cerca del 20% de la facturación de la Cooperativa, por lo que la interrupción de la actividad y los daños en el centro de distribución tuvieron un fuerte impacto.
En cuanto a los daños materiales, Luzuriaga explicó que el edificio del hipermercado no sufrió problemas estructurales, pero “toda la parte de frío quedó completamente dañada”, señaló.
El contexto llevó a una reconstrucción profunda que también permitió introducir mejoras. “La reparación iba a llevar tiempo” y podría aprovecharse para avanzar con proyectos pendientes.
Una de las principales obras se realizó en el techo, pero durante su avance se produjo un incendio que afectó parte de esa estructura y del depósito; la rápida respuesta del personal permitió controlarlo sin heridos ni daños mayores, poniendo a prueba los protocolos de seguridad.
Además, se renovó el sector de frescos con una nueva isla de fiambres y mejoras en exhibición y atención, como parte de una modernización integral del hipermercado que incluyó el sistema de frío y la reorganización de los espacios de venta.
En la sucursal del centro, en tanto, el mayor problema se produjo en el depósito del subsuelo, donde ingresaron cerca de 300 mil litros de agua. “Costó mucho vaciarlo y volver a ponerlo en funcionamiento”, explicó. Allí también se realizaron refacciones como fue el reemplazo del piso, que tenía casi cien años de antigüedad.
“La Coope” y la comunidad
El cierre prolongado de algunas sucursales impactó en la vida cotidiana de los vecinos. “La gente nos preguntaba todo el tiempo cuándo íbamos a abrir. Incluso venían hasta la playa de estacionamiento para ver si ya se podía entrar”, recordó.
Durante los meses posteriores a la inundación, la Cooperativa también funcionó como punto de recepción de ayuda enviada desde otras ciudades. “Llegaban camiones con donaciones y nos pedían que nos encargáramos de distribuirlas. Fue muy emocionante ver cómo respondió el país”, señaló.
Balance y mirada hacia el futuro
Luzuriaga destacó la relación con proveedores y pymes regionales. “La colaboración fue mutua. Ellos tenían producción en marcha y el cierre de algunas sucursales también los afectaba, pero pudimos sostener el vínculo”, explicó.
“Lo más importante fue el compromiso del personal, de los proveedores y de los vecinos. Mucha gente estaba preocupada por la cooperativa incluso cuando ellos mismos estaban atravesando situaciones muy difíciles”, concluyó.
De cara al futuro, la Cooperativa mantiene sus planes de expansión. Entre ellos se destacan la apertura de una nueva sucursal en Plottier, Neuquén, y la renovación de la histórica sucursal 4 de calle Avellaneda en Bahía Blanca.



