Ante las sanciones impuestas a Rusia, principal impulsor del bloque, la entidad buscará aumentar sus préstamos y recaudaciones en las divisas de los países miembros.
Los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se reunirán a fines de este mes en Johannesburgo, Sudáfrica, con el objetivo de ampliar su influencia global.
El ministro de Finanzas sudafricano, Enoch Godongwana, afirmó que también se tratará la posibilidad del uso de la moneda local entre los miembros del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), con el objetivo de reducir el impacto de las fluctuaciones de los tipos de cambio en lugar de la desdolarización.
El dólar se apreció frente a las divisas de los mercados emergentes desde que Rusia invadió Ucrania y la Reserva Federal empezó a subir los tipos de interés para luchar contra la inflación a principios de 2022, haciendo que el servicio de la deuda en dólares sea más costoso para esos países.
“La mayoría de los países que son miembros del NBD han estado animando al banco a conceder préstamos en monedas locales”, dijo Godongwana.
Creado en 2015 como el proyecto financiero insignia del bloque, la ambición del NDB de servir a las economías emergentes y desdolarizar las finanzas se ha visto frenada por la realidad económica y la invasión de Ucrania por Moscú.
“No se está haciendo todo lo que los países miembros necesitan, pero esa es la dirección estratégica en la que estamos empujando al banco”, dijo Godongwana en una entrevista la semana pasada.
Aumentar la recaudación de fondos en moneda local y obtener capital de nuevos miembros podría ayudar al NBD en tiempos difíciles, reduciendo su dependencia de los mercados de capitales de Estados Unidos, donde las sanciones contra Rusia han elevado sus costes de endeudamiento, según los analistas.
El NBD se ha ampliado de su núcleo original de cinco a ocho miembros y sólo concede préstamos en los países miembros.
El director financiero Leslie Maasdorp dijo a Reuters en una entrevista en la sede del NDB en Shanghái que el banco tiene como objetivo aumentar los préstamos en moneda local de alrededor del 22 % al 30 % para 2026, pero que había límites a la desdolarización.
“La moneda en la que opera el banco es el dólar por una razón muy concreta: en dólares estadounidenses es donde se encuentran las mayores reservas de liquidez”, afirmó.
De los más de 30.000 millones en préstamos valuados en dólares aprobados por el NBD, dos tercios se concedieron en esa divisa, según una presentación a los inversores realizada en abril. Esta dependencia se convirtió en un lastre cuando Estados Unidos impuso sanciones a Rusia el año pasado.
El NBD dejó de conceder préstamos a Rusia, pero esto no impidió una rebaja de la calificación de Fitch en julio de 2022 y sus costes de endeudamiento en dólares se han disparado más que otros.
Un bono de 1.500 millones de dólares a cinco años que el NBD emitió en abril de 2021 tenía un cupón del 1,125 %. Dos años más tarde, un bono de 1.250 millones de dólares a cinco años tenía un cupón del 5,125 %. Esto es más caro que otros bancos multilaterales de desarrollo con calificaciones crediticias similares, según Alexander Ekbom, analista de S&P Global Ratings.
Como consecuencia de esta prima de riesgo, que Maasdorp cifró en unos 25 puntos básicos, el NBD ha tenido que frenar la concesión de nuevos préstamos.
Bangladés, Emiratos Árabes Unidos y Egipto se han incorporado desde 2021, con lo que ya son ocho sus miembros. Argentina y Uruguay se encuentra a medio camino del proceso de adhesión, mientras que Argelia, Honduras, Zimbabue y Arabia Saudita han expresado su interés.
Por su parte, en total son 23 los países que desean ser miembros plenos del bloque que representa los intereses del sur global. Según informó la ministra de Exteriores de Sudáfrica, Naledi Pandor, entre ellos se encuentran Arabia Saudita, Argelia, Argentina, Bangladesh, Baréin, Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Egipto, Etiopía, Honduras, Indonesia, Irán, Kazajistán, Kuwait, Marruecos, Nigeria, Palestina, Senegal, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos, Venezuela y Vietnam.



