Un relevamiento entre 183 trabajadores del sector indica que la mayoría evaluaría regresar en los próximos tres años. Los principales incentivos son acceder a cargos directivos, cobrar en moneda dura y contar con condiciones para relocalizar a sus familias.
El 54% de los profesionales argentinos del sector energético que trabajan en el exterior considera probable o muy probable regresar al país en los próximos tres años. Del total, un 14% ya evalúa activamente esa posibilidad y un 40% estaría dispuesto a hacerlo ante una oportunidad adecuada.
Los datos surgen de un relevamiento realizado por NUMAN, firma especializada en búsqueda de talento industrial, entre 183 profesionales radicados en 33 países. La encuesta se llevó a cabo entre el 5 de agosto y el 15 de septiembre de 2026.
Entre los principales motivos que impulsaron la salida del país, el 59% mencionó la búsqueda de experiencia internacional, el 54% señaló mejores condiciones salariales y el 51% destacó la calidad de vida y la seguridad.
El regreso, sin embargo, depende de las condiciones laborales ofrecidas. El 85% señaló que un puesto ejecutivo o directivo sería un incentivo, mientras que el 65% priorizó una remuneración en moneda dura. Además, el 48% consideró importante contar con cobertura para la relocalización familiar y el 42% pidió garantías contractuales.
El estudio también muestra que se trata de profesionales con amplia trayectoria: el 55% tiene más de 20 años de experiencia y el 56% vive en el exterior desde hace más de una década. El 43% trabaja en operadoras internacionales, mientras que el 55% se desempeña en exploración, perforación y producción de petróleo y gas.
El vínculo con la actividad argentina continúa vigente. El 71% afirmó seguir semanal o diariamente las noticias del sector energético nacional. Entre quienes ocupan cargos directivos o ejecutivos, la disposición a regresar es mayor: solo el 4% descartó esa posibilidad.
La demanda de personal especializado podría crecer con el desarrollo de Vaca Muerta, los proyectos de gas natural licuado y las obras de infraestructura energética. Proyecciones del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas estiman que, hacia 2030, el sector podría necesitar entre 30.000 y 43.000 trabajadores directos adicionales para tareas de perforación, fractura y operaciones.



