A través de un proyecto innovador, el CONICET y la UNS buscan crear la primera salsa de ostras argentina, con el fin de poder controlar una especie que amenaza la biodiversidad costera bonaerense.
Un grupo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET) y la Universidad Nacional del Sur (UNS), en un trabajo integrado con la empresa Cultivo Ostras SAS, perteneciente a la firma Ostras de la Patagonia, desarrollaron un proyecto piloto para producir la primera salsa de ostras nacional, elaborada a partir de la ostra del Pacífico Magallana (o Crassostrea) gigas, una especie invasora que afecta los ecosistemas costeros del sur bonaerense. El desarrollo avanza hacia su habilitación industrial y abre una nueva línea de producción sustentable con alcance regional y nacional, que involucra a los municipios de Patagones y Bahía Blanca.
La iniciativa, que ya presenta un avance del 90%, es liderada por equipos locales del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO), la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI) y el Instituto de Ciencias Biológicas y Biomédicas del Sur (INBIOSUR), todos pertenecientes al CCT CONICET Bahía Blanca. El desarrollo fue llevado adelante por un equipo de investigadores, personal de apoyo y becarios bajo la dirección científica de la investigadora del CONICET Sandra Botté, quien además es directora del IADO, y el integrante de la Carrera de Personal de Apoyo (CPA) del CONICET, Eder Dos Santos, especialistas en biotecnología marina y aprovechamiento de recursos costeros en el IADO.
En ese sentido, Botté explicó que “el desafío fue transformar una problemática ambiental en una oportunidad productiva, y en ese camino estamos avanzando. Buscar alternativas y valor agregado a un producto biológico es un desafío que sólo se puede lograr con aportes interdisciplinarios, y lo estamos logrando gracias al trabajo articulado entre el sector científico, la empresa y el financiamiento público”.
Problemática ambiental en la costa bonaerense
La ostra del Pacífico fue originalmente introducida en Bahía San Blas y por su dispersión en la zona costera del sur bonaerense ha comenzado a tener consecuencias sobre playas turísticas como Pehuen Có y Monte Hermoso y sobre ecosistemas marinos de gran importancia como el estuario de Bahía Blanca. Actualmente, su expansión amenaza el equilibrio ecológico de las reservas naturales.
Además de los impactos ambientales y sociales —como los cortes que provocan las valvas filosas en zonas turísticas—, la presencia de esta especie también dio origen a iniciativas productivas, comerciales y culturales como la Fiesta Provincial de la Ostra en el balneario Los Pocitos.
El origen del proyecto
En 2022, la empresa Cultivo Ostras SAS solicitó al IADO asistencia técnica para mejorar los métodos de cultivo y manejo de biomasa en su parcela de Los Pocitos. A partir de ese trabajo, se conformó un equipo interdisciplinario con investigadores de PLAPIQUI e INBIOSUR, que aportaron capacidades en bioprocesos, ingeniería y análisis biológicos.
La producción de ostras se desarrolla en la Zona de Producción de Moluscos Bivalvos del Sudoeste Bonaerense, clasificada por SENASA como apta para consumo humano. Con financiamiento del FITBA 2023, el equipo avanzó en un proyecto piloto de industrialización de la ostricultura, orientado a la producción de salsa de ostras nacional y a la generación de valor agregado a un recurso regional.
Según indicaron desde la empresa Cultivo Ostras SAS, esta experiencia marca un paso clave en la consolidación de una nueva industria sustentable. “La colaboración con el CONICET nos permitió incorporar conocimiento científico y capacidades tecnológicas que fueron esenciales para llevar esta idea a la práctica. Estamos muy cerca de concretar la primera producción nacional de salsa de ostras, lo que representa un hito para nuestro sector debido a que se avanza en la diversificación en el procesamiento con desarrollo de valor agregado”, destaca el médico veterinario Juan Urizar, representante de la firma.
El impacto del proyecto es múltiple: contribuye al control de una especie invasora, recurso natural subutilizado, impulsa un modelo de desarrollo regional sustentable, y una oportunidad productiva en la zona costera del partido de Patagones.
Además de generar nuevas fuentes de empleo y capacitación técnica en la región, esta iniciativa abre un camino concreto para impulsar economías costeras sustentables y fortalecer el vínculo entre ciencia e industria.



