El aumento de los costos de construcción y la dificultad para trasladarlos a los precios de venta generan un escenario de baja rentabilidad que desalienta nuevas inversiones inmobiliarias en la ciudad.
La actividad de la construcción en Bahía Blanca continúa atravesando un escenario complejo, marcado por el aumento sostenido de los costos y una rentabilidad cada vez más ajustada para los desarrolladores inmobiliarios. Aunque durante los primeros meses de 2026 se registró una recuperación en la cantidad de permisos tramitados, la superficie proyectada muestra señales de desaceleración.
De acuerdo con estadísticas de la Subsecretaría de Planeamiento Urbano de la Municipalidad de Bahía Blanca, entre enero y abril se autorizaron 111 obras nuevas, con una superficie total de 27.697 metros cuadrados. Si bien la cantidad de permisos creció respecto del mismo período de 2025, el volumen total a construir se redujo, reflejando una menor escala promedio de los proyectos.
Dentro de las tipologías predominan las viviendas, tanto multifamiliares como unifamiliares, que concentran la mayor parte de la superficie presentada. Los desarrollos comerciales e industriales mantienen una participación más reducida.
Uno de los aspectos que más preocupa al sector es el creciente desfasaje entre el costo de construcción y el valor de comercialización de las unidades terminadas. Según estimaciones de la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (APYMECO), el costo promedio del metro cuadrado superó en abril los 2,1 millones de pesos, alcanzando uno de los valores más elevados de los últimos años medidos en dólares.
Actualmente construir un metro cuadrado en Bahía Blanca demanda una inversión superior a los 2.000 dólares, mientras que los valores de venta difícilmente superan los 1.800 dólares por metro cuadrado. Esta diferencia explica por qué numerosos desarrollos permanecen en evaluación o directamente fueron postergados a la espera de condiciones más favorables.



