La actividad comercial registró en diciembre una mejora significativa, impulsada por un mayor movimiento de la demanda y un clima de negocios más estable hacia el cierre del año. Sin embargo, el repunte no alcanzó para revertir un 2025 que cerró con caída en el volumen de actividad.
Según el último informe del Observatorio Empresario de la Corporación del Comercio, Industria y Servicios (CCIS), el volumen físico de ventas creció un 20% respecto a noviembre, marcando el mejor desempeño mensual del año. En la comparación interanual, diciembre se ubicó 4% por encima del mismo mes de 2024. No obstante, el balance acumulado entre enero y diciembre arrojó una contracción superior al 6%.

Uno de los indicadores centrales del relevamiento fue el aumento de la circulación de personas y de la intención de compra. El índice de concurrencia a locales pasó de 52 puntos en noviembre a 82 puntos en diciembre.
A diferencia de meses anteriores, el mayor flujo estuvo acompañado por una intención de compra más firme. El 84% de las empresas consultadas señaló que la mayoría de los clientes ingresó con decisión concreta de compra, lo que permitió mejorar la rotación de mercaderías, en línea con los factores destacados por las propias empresas en el relevamiento.
En paralelo, las expectativas empresarias mostraron una recuperación: el indicador sobre la situación futura de las empresas alcanzó un saldo de 90 puntos, mientras que la percepción sobre la economía de la ciudad ingresó nuevamente en zona de mejora. El Índice de Confianza Empresarial (ICE-CCIS) llegó en diciembre a su nivel más alto de 2025, describiendo un clima de negocios “normal, con tendencia positiva”, luego de un año marcado por la inundación de marzo y la incertidumbre política del segundo trimestre.

Diciembre fue evaluado como un mes favorable para invertir, pero sin margen para decisiones de gran escala. El endeudamiento de los hogares, la pérdida de poder adquisitivo y la presión de los productos importados, son algunos de los puntos que los empresarios consultados analizan que podrían modificar el escenario económico en los próximos meses..
En síntesis, el último mes del año dejó una señal positiva de corto plazo, apoyada en expectativas favorables sobre un contexto macroeconómico más previsible. La continuidad de la baja de la inflación, una mayor estabilidad cambiaria y la posibilidad de reactivación del crédito aparecen como los principales factores que podrían sostener la actividad, junto con una eventual recomposición salarial, menores costos fijos y un mayor flujo de clientes y visitantes.
El desafío de 2026 será determinar si estas expectativas logran traducirse en una recuperación sostenida, con impacto más amplio, o si se trata de un rebote puntual en un contexto todavía inestable.
Para mayor información se puede acceder al informe completo.



