Vaca Muerta y el efecto pandemia

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El yacimiento se encuentra al borde de perder el año por la crisis sanitaria y, paralelamente, pequeñas y medianas empresas que viven gracias a Vaca Muerta piden por el procedimiento preventivo de crisis.

Los efectos económicos de la pandemia por coronavirus se hicieron sentir a lo largo y a lo ancho del país, y las empresas petroleras no quedaron fuera de ello. El yacimiento petrolífero Vaca Muerta situado en la cuenca neuquina se encuentra en una situación límite debido a las consecuencias de la crisis sanitaria: Las inversiones se redujeron casi a la mitad, la producción sigue con caídas en torno al 25%, unos 24.000 operarios están suspendidos, las pymes locales van hacia los preventivos de crisis y se estima que apenas se perforarán el 30% de los pozos del año pasado.

Si bien hace aproximadamente 50 días el gobierno publicó el decreto que establecía el llamado “barril criollo” -el cual se trataba de un precio especial para la producción local de petróleo con el objetivo de mantener los puestos de trabajo y la actividad-, se estableció que las petroleras debían recibir US$ 45 por cada barril entregado. La medida fue duramente resistida al principio pero logró contar con el apoyo del gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, el ex presidente de YPF, Miguel Galuccio y la aprobación de Matías Kulfas, actual ministro de Desarrollo Productivo. Sin embargo, la medida no parece estar provocando mejoras en la situación laboral.

Se trata de una crisis sin precedentes: las contratistas de las petroleras poseen más de 15.000 trabajadores suspendidos, los empleados están cobrando hasta un 60% de sus sueldos y una decena de Pymes neuquinas, que viven gracias a Vaca Muerta, empezaron el camino para solicitar un procedimiento preventivo de crisis. Bajo esa situación, podrían indemnizar a un menor costo.

En comparación con el año pasado, la situación para el yacimiento era completamente diferente, debido a que la producción de hidrocarburos aumentaba significativamente y uno de los temas de discusión fue la necesidad de expandir la capacidad de los oleoductos y gasoductos para lograr transportar las enormes cantidades que se esperaban extraer. Y, si se contrastan los últimos dos años, durante 2019, la producción de shale oil fue mayor en un 49%, y la de shale gas aumentó en un 257% en comparación al 2018.

Si bien aún quedan varios meses hasta que finalice el 2020, expertos relacionados a la producción petrolífera afirman que la crisis económica causada por la pandemia marcará sin dudas un antes y un después en el sector.

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