La compañía que hasta hace poco era un ejemplo de modernización en el agro, hoy se encuentra en quiebra y con disputas internas entre su fundador y uno de los principales accionistas.
Bioceres era considerada una estrella en el ecosistema empresarial local, vinculada a la agrotecnología, se consideraba una de las joyas nacionales, que prometía convertirse en un unicornio, a la vez aportando modernización al campo argentino. Pero hoy se encuentra en una profunda crisis, que puede repercutir en la cadena produtiva del sector.
En el centro de la disputa, que presenta denuncias cruzadas y fuertes acusaciones económicas, se encuentran Federico Trucco, el histórico CEO y fundador de la empresa, y Juan Sartori, un millonario uruguayo, que fue senador y precandidato presidencial en su país, y se convirtió en accionista el año pasado.
En medio de un entramado societario complejo, con “varias Bioceres” que convivieron en un momento bajo el paraguas de la misma empresa holding, una novedad de los últimos días fue que una de ellas, Bioceres S.A., había pedido la quiebra.
En el comienzo de esta semana, esa empresa quebrada emitió un comunicado detallando que llegó a una situación de “profundo deterioro económico y financiero” registrada al cierre de sus estados financieros al 30 de junio de 2025, por la gestión del ex CEO, Federico Trucco. Desde la compañía, que hoy está en manos de Sartori, remarcaron que la presentación fue una medida “razonable e ineludible”. Así, se hizo evidente el fuerte conflicto que existe entre la administración actual y la anterior.
Desde la compañía aseguran que la firma, nacida en 2001 como un emprendimiento de productores agropecuarios que apostaron por la tecnología en el sector, y que llegó a convertirse en un ejemplo para startups que buscaban acceder al mercado de capitales, terminó bajo “un esquema de concentración absoluta de poder decisorio” en la figura de Trucco.
Según el comunicado, “los números del desmanejo del Sr. Trucco hablan por sí mismos y son concluyentes: al cierre del ejercicio 2025 finalizado el 30 de junio de 2025, la Sociedad registró pérdidas por aproximadamente 157 mil millones de pesos (equivalentes a aproximadamente 170–180 millones de dólares al tipo de cambio de cierre)”. En comparación, la pérdida del ejercicio anterior ascendía a $6.000 millones de pesos (alrededor de 130,3 millones de dólares).
En tal sentido, la compañía afirmó que durante los años en los que se tomaron las decisiones financieras que llevaron al deterioro patrimonial, “la conducción quedó, en los hechos, centralizada bajo la órbita directa de Trucco”.
La respuesta de la “Bioceres original”
El fundador de la compañía, aunque de manera extra oficial, hizo saber que considera un acto premeditado por Sartori envíar a la quiebra a Bioceres S.A., cuando había mecanismos financieros para evitarlo.
Detrás de estos enfrentamientos y declaraciones cruzadas hay una historia que parece sacada de una película: en el centro de la cuestión está Moolec, la empresa bajo la cual Sartori se hizo con una gran parte de Bioceres.
Hoy Moolec representa al bloque dominante, que sostiene que la quiebra fue una consecuencia inevitable del deterioro financiero previo, mientras el sector fundador insiste en que existían alternativas de reestructuración y que las medidas recientes responden a una estrategia de presión para redefinir el poder interno. Así, el caso combina tres planos simultáneos: responsabilidades por el default, litigios societarios en curso y la puja por el control de activos tecnológicos clave.
Sin definiciones judiciales ni acuerdo accionario a la vista, la confrontación quedó abierta y promete nuevos capítulos en una saga que ya dejó de ser solo financiera para transformarse en una batalla integral por el comando del grupo biotecnológico.



