CREEBBA publicó las estadísticas referidas al índice de precios de los productos vinculados a las fiestas de fin de año, marcando un aumento del 24,2% interanual con respecto al año anterior.
En la antesala de la Navidad, el consumo vuelve a ser el termómetro clave para leer el pulso económico de los hogares bahienses. La canasta navideña tradicional, muestra en 2025 una variación del 24,2 % respecto al 2024, según el relevamiento difundido por el Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (CREEBBA).
El dato no solo muestra un índice inflacionario general, si no que deja al descubierto la variación notable de incremento de precio entre productos, teniendo en cuenta factores alternativos relacionados a esta época especial, registrando alzas que impactan directamente en el poder de compra.
El gráfico publicado muestra con mayor precisión que las garrapiñadas encabezan con un 59,4%, seguido por el Mantecol con el 49,4% y las confituras con un 34,6%. Más abajo se encuentran el budín con un 17,6%, el pan dulce con un 16,8% y las bebidas alcohólicas con un 13,6%. En último lugar el turrón contrapesa la balanza con un 5,2% negativo.
Para entender con precisión estas estadísticas y los factores que las construyen, Más Industrias conversó con Jerónimo Etcheverry, economista del CREEBBA, quien brindó detalles sobre los porcentajes publicados.
“La canasta navideña relevada está compuesta por un grupo de productos de variada naturaleza. Las diferencias registradas entre los distintos grupos responden a las dinámicas particulares de cada uno de ellos”, comenzó explicando el especialista. “Por citar un caso, las bebidas alcohólicas (grupo más relevante en cuanto a peso relativo dentro de la Canasta con un 41% del total) han evidenciado oscilaciones a medida que fue transcurriendo el mes de diciembre” continuó, y entró en detalle de que “en las ultimas semanas se han verificado significativos descuentos y promociones por parte de las grandes cadenas de supermercados, que buscan mayor rotación resignando márgenes para concluir un año que fue muy cambiante en cuanto al consumo masivo”.
Por otra parte, aclaró que “algunos productos, como las confituras (32% del total de la canasta), se han encarecido en una mayor cuantía (34,6% respecto de 2024) y, en casos puntuales, se registran incrementos que sobresalen del resto por el tipo de producto o materia prima que las compone (frutos secos, frutas disecadas y en conserva, entre otros). En líneas generales, cada segmento de la canasta tiene su particularidad: algunos con mayor margen para incrementar los precios y otros con menor espacio ante la elevada competencia que caracteriza el mercado interno en el rubro de alimentos y bebidas”, explicó Etcheverry, definiendo cómo funciona la radiografía de tensiones entre precios.
De esta manera puede evaluarse el incremento interanual, no sólo de forma aislada, si no con cifras que reflejan un aumento efectivo del gasto necesario para sostener las tradiciones de fin de año en un escenario donde el consumo sigue siendo selectivo y cada compra se mira con detenimiento.




