Los Servicios basados en el Conocimiento (SBC) son parte de una economía clave para el despegue definitivo de la Argentina. La economía del conocimiento es definida como el conjunto de actividades económicas que requieren del conocimiento humano especializado para crear valor y ofrecer innovadores productos y servicios que pueden ser aprovechados por todas las ramas de la producción. A simple vista, podría parecer que este término se refiere exclusivamente al trabajo de programación frente a una computadora.
Sin embargo, más allá del software y los servicios informáticos, abarca otras cadenas productivas como servicios empresariales (profesionales, publicidad, fotografía), educación en todos los niveles (pública y privada), industrias culturales (edición, impresión, radio y televisión, actividades culturales y de esparcimiento), investigación y desarrollo (pública y privada, desarrollo experimental), entre otras áreas.
Estas actividades son centrales por el hecho de ser transversales para el desarrollo productivo del resto de las actividades y porque pueden aportar, a través de las exportaciones, las divisas necesarias para lograr la estabilización de la economía y garantizar el desarrollo económico. Entre julio de 2022 y junio de 2023, las exportaciones en este ámbito registradas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) alcanzaron los 8.000 millones de dólares, con un crecimiento anual del 8,8 %, consolidándose como el tercer sector exportador.
Sin embargo, a pesar de este auge, existen algunas restricciones para el desarrollo del sector como la fuga de talentos, la brecha competitiva con países referentes, la inestabilidad macro y la debilidad del sistema educativo en la generación de nuevos profesionales.

Más Industrias conversó con Gabriel Rodrigo, director general de Desarrollo de Economía del Conocimiento en La Pampa, para explorar este sector, su potencial y los desafíos que enfrenta.
¿Cómo se presenta la situación en la provincia de La Pampa en términos de empresas y empleo en este sector?
Estamos actualmente realizando un relevamiento en la provincia para comprender mejor la economía del conocimiento. En La Pampa, contamos con 156 actividades comerciales o productivas dentro del sector de las cuales el 82 % son servicios tecnológicos, el 13,9 % son servicios profesionales y el 2,5 % corresponden a empresas de comunicación y software. Esto nos indica que la mayoría de las actividades están centradas en servicios tecnológicos. Además, trece de estas empresas en la provincia se dedican exclusivamente a tecnología, mientras que otras catorce exportan productos relacionados con la economía del conocimiento, como servicios de arquitectura y proyectos.

¿Por qué se cree que este fenómeno ya no representa simplemente a un sector de la economía?
En el Consejo Federal de Ciencia, Tecnología e Innovación discutimos la idea de no limitarnos a considerar esto como un único sector. La realidad es que diversas actividades, incluso fuera del ámbito tecnológico directo, están involucradas en la economía del conocimiento. Por ejemplo, empresas que producen alimentos pueden estar realizando transferencia tecnológica para replicar esos productos en otros países, sin necesidad de radicarse allá. Y cada vez que nos juntamos en el Consejo aparece una actividad nueva. Yo creo que a la larga vamos a entender que la economía del conocimiento no se limita al desarrollo de software; abarca una red interconectada de distintos sectores productivos tradicionales que incorporan y transfieren conocimiento. Es un entramado dinámico y en constante evolución que va más allá de la sectorización convencional.
¿Cuáles son las herramientas disponibles actualmente por parte del Estado para promover el desarrollo de este sector?
En La Pampa, trabajamos en colaboración con las iniciativas generadas a nivel nacional. La primera herramienta clave fue establecer un marco normativo a través de la Ley de Economía del Conocimiento, tanto a nivel nacional como provincial. Además, ofrecemos estabilidad fiscal durante diez años a las empresas certificadas que exportan o invierten en innovación y desarrollo. En términos de recursos, nos centramos en tres ejes: capital humano, conectividad y equipamiento. Brindamos capacitaciones y programas formativos para satisfacer la demanda del sector en áreas como programación, desarrollo y tecnologías de red. En cuanto a conectividad, la supervisamos a través de Empatel (la empresa de telecomunicaciones de La Pampa), logrando un acceso casi completo a la fibra óptica en toda la provincia. La mejora de la velocidad y la conectividad ha permitido que todos los puntos de la provincia puedan ofrecer servicios gracias a esta interconexión. Para equipamiento, el Ministerio de la Producción brinda herramientas para financiar la adquisición y mejora de equipos y sistemas productivos, utilizando líneas de crédito vigentes aplicables a todos los proyectos productivos en la provincia. Además, recientemente, se lanzó Insertar, un programa de subsidios laborales que complementa Potenciar la Pampa, ofreciendo apoyo financiero a empresas por la contratación de nuevos empleados.

¿Cómo se espera que sea el horizonte de crecimiento en los próximos años?
El sector ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, con un aumento del 179 % en facturación de 2018 a 2022. Sin embargo, se espera que este crecimiento se estabilice, proyectando un aumento del 8 % para el próximo año. Factores como la falta de recursos humanos disponibles y la creciente competencia a nivel mundial pueden contribuir a este ajuste. Podríamos decir que seguirá experimentando crecimiento a tasas significativas, pero no alcanzará los niveles exponenciales que observamos en el pasado. Cuando un sector crece tan exponencialmente expone justamente las debilidades que tenemos, especialmente la escasez de recursos humanos, o más precisamente, la segregación de los mismos. Las empresas enfrentan un desafío significativo: si bien forman y capacitan a profesionales, estos no abandonan el país, sino que optan por iniciar emprendimientos propios y facturan de manera independiente a empresas extranjeras. Este fenómeno plantea un problema importante, que es la fuga de talentos.
¿Y la oferta de servicios?
La oferta de servicios ha evolucionado desde el software hasta incluir la ingeniería electrónica, así como otros servicios como arquitectura, diseño, audiovisual, diseño gráfico, comunicación, marketing y redes sociales. Actualmente, contamos con un alto nivel de formación y una respuesta efectiva en todos estos servicios, pero somos baratos al mundo. Argentina entrará en un proceso de apreciación de la moneda y vamos a dejar de ser baratos. Tenemos que empezar a ser competitivos, porque también el mundo se actualiza y es competitivo. Esta es una oportunidad que no debemos dejar pasar y tenemos que tratar de trabajar sobre eso para adaptarnos a este nuevo contexto.



