La caída de la rentabilidad durante 2025 no respondió a ineficiencias internas de las plantas, sino a factores externos como la logística, la carga impositiva y el valor de la energía.
Una compleja combinación de contracción del consumo doméstico y un fuerte incremento en los costos operativos. Así podría definirse el balance 2025 para la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima).
Ante este escenario, la industria encontró en los mercados externos el oxígeno necesario para sostener su estructura productiva y preservar los puestos de trabajo.
Desde marzo de 2025, el monitoreo mensual de la entidad reflejó que muchas PyMEs debieron adecuar sus turnos y niveles de producción debido a una demanda interna (que no mostró señales de recomposición).
Según el Ing. Gustavo Cetrángolo, autor del informe de la Faima, el sector enfrentó una presión asfixiante por el aumento de costos financieros y productivos, lo que obligó a las empresas a buscar alternativas para no detener su actividad.
Un dato relevante del informe es que la caída de la rentabilidad no respondió a ineficiencias internas de las plantas, sino a factores externos como la logística, la carga impositiva y el costo de la energía. En este contexto de recesión, las empresas priorizaron mantener la continuidad operativa y el capital de trabajo, incluso resignando márgenes de ganancia.
El rol estratégico de la comercialización
El sector externo fue el gran protagonista de 2025. Las ventas al exterior de láminas de madera más que se duplicaron en comparación con el año anterior.
Asimismo, la madera aserrada de pino tuvo un crecimiento significativo, encontrando en Asia su principal destino de exportación. Estas operaciones permitieron reducir costos fijos y asegurar la cadena de cobros en un momento de gran incertidumbre local.
De cara a 2026, los analistas de FAIMA anticipan un escenario de transición con una posible recuperación heterogénea entre los distintos rubros del sector. El foco para el próximo año estará puesto en tres pilares fundamentales:
—Modernización tecnológica para ganar competitividad.
—Mejora de la productividad frente a mercados más exigentes.
—Fortalecimiento del abastecimiento de materia prima (mediante forestaciones propias o acuerdos de largo plazo).
Desde la entidad advierten que, para que esta transformación sea efectiva, será crucial que el mercado interno recupere dinamismo y se establezcan condiciones de financiamiento adecuadas para el entramado productivo.
A pesar de la coyuntura, Faima avanzó en 2025 en la implementación de la norma IRAM 9670 para madera estructural (aplicable a pino, eucalipto y araucaria), brindando un marco de calidad para la construcción.
Para el corriente año, la entidad planea intensificar las capacitaciones técnicas y la articulación con laboratorios para ofrecer productos normalizados y soluciones confiables a arquitectos, ingenieros y desarrolladores inmobiliarios.
Fuente: Prensa Faima



