Un ensayo en el sur bonaerense mostró que la fertilización mejora los rindes pero produce variaciones en la calidad.
Un estudio realizado por el INTA Bordenave en San Bautista del Sur, en la zona de Tres Picos–Tornquist, evaluó el comportamiento de cultivares de trigo y cebada cervecera bajo dos esquemas de fertilización. El trabajo fue llevado adelante por Corina Cerdá, Juan Rochón, Federico Verdechia, Diego Torres y Federico Labarthe.
Los resultados mostraron que la aplicación de fertilizantes permitió aumentar los rindes en todos los materiales analizados.
En trigo, los valores pasaron de rangos cercanos a los 4000–4800 kilos por hectárea en los tratamientos sin fertilización a niveles próximos a los 5200–5800 kilos por hectárea en los lotes fertilizados.

En cebada cervecera, la respuesta fue similar, con incrementos más marcados en algunos casos. Los rindes, que en los esquemas sin fertilización se ubicaron entre 4000 y 4300 kilos por hectárea, superaron los 5500 kilos y alcanzaron picos cercanos a los 6000 kilos por hectárea con fertilización.

En cuanto a la calidad, el ensayo registró en trigo una tendencia a la disminución del contenido de proteína y gluten en los tratamientos fertilizados, mientras que el peso hectolítrico se mantuvo sin cambios relevantes. Este indicador mide la relación entre el peso y el volumen del grano y es utilizado como referencia de calidad comercial.
En cebada cervecera también se observaron descensos en proteína en varios cultivares, aunque los niveles de calibre -proporción de granos de mayor tamaño- se mantuvieron elevados.
El trabajo evidenció además diferencias entre cultivares en la respuesta tanto en rendimiento como en calidad.
Desde el INTA señalaron que se trata de un primer año de evaluación en este ambiente, por lo que los resultados son preliminares. Sin embargo, destacaron que los datos aportan información para ajustar el manejo de la fertilización y la elección de materiales en condiciones semiáridas del sudoeste bonaerense.



