Este dispositivo para el período se abre paso en nuestro país mientras se lo asocia con las causas ecológicas y feministas, sobre todo de la mano de las más jóvenes.
La copa menstrual es un dispositivo de higiene de uso interno con forma de embudo destinado a recoger el líquido durante la menstruación. Viene en una variedad de formas y tamaños para todas las edades y cuerpos.
Es popular sobre todo entre las más jóvenes y aquellas que se preocupan por su huella ecológica. Se puede tener puesta hasta diez y doce horas, según el modelo, dormir con ella y practicar deportes, al igual que con las toallas femeninas.
Historia de la copa menstrual: del metal al látex
¿Quién inventó la copa Menstrual?
Esto que parece lo último en materia de protección durante el período menstrual es en realidad más antiguo de lo que pensamos. Ya en los siglos XIX y XX se hablaba de la idea de usar una copa interna. Algunos dispositivos similares, pero en tela o incluso de metal, sujetos con un cinturón, fueron patentados en Estados Unidos.

Leona Chalmer
La primera patente conocida de la copa menstrual data de 1937. Fue diseñada por Leona Chalmer y comenzó a venderse en Estados Unidos. Estaba hecha de goma y dejó de producirse con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando ese material comenzó a escasear.

Tassaway, la primera copa menstrual desechable
A mediados de siglo, Chalmer vendió la patente a Robert P. Oreck, que la comercializó a través de la empresa Tassette, Inc. También se creó una versión desechable de la copa llamada Tassaway.
Tassaway se presentaba como “un nuevo camino en la protección menstrual” que se cambiaba mucho menos que otros dispositivos, equivaliendo a 3 o 4 tapones de la época.
Oreck peleó por su lugar en el mercado enviando descuentos a las enfermeras que contrataban para aconsejar las a mujeres. La empresa cerró en 1973 y las copas dejaron de fabricarse.

Una década después apareció la copa menstrual de látex, también en Estados Unidos, pero enseguida se popularizó por el resto del mundo. The Keeper lanzó una de silicona médica en 1987 como una alternativa sustentable y saludable, ideal para personas con alergia al látex y resistente a las bacterias, además de su flexibilidad y suavidad. El material se sigue empleando en las copas que se consiguen hoy en el mercado.
El mercado de las copas menstruales y la industria del cuidado femenino
Según la consultora Data Bridge Market Research el mercado de copas menstruales en el mundo estuvo valuado en 861 millones de dólares en 2021 y se espera que supere los 1.300 millones para 2029, alentado por el creciente número de mujeres en la población global, así como el aumento del gasto en atención médica en los países desarrollados y la progresiva conciencia sobre sus beneficios.
Su costo, sin embargo, puede ser un obstáculo para los consumidores de los países en vías de desarrollo, según la consultora. El mercado global de copas menstruales está liderado por Estados Unidos en términos de cuota de mercado e ingresos.
El impacto ambiental de los productos sanitarios femeninos
Cada año se tiran más de 45.000 millones de productos sanitarios entre tampones, toallas sanitarias y aplicadores. En 2015 la organización ambientalista internacional Ocean Conservancy reunió 27.938 tampones usados en playas de todo el mundo en un solo día.
Los productores de toallas sanitarias no pueden discutir el impacto que causan en el planeta, al estar en su mayoría compuestas de plástico no reciclable. Es así que la copa menstrual, que no genera desperdicio, es la opción indicada para la compradora con conciencia ecológica.
La menstruación como factor de desigualdad
De acuerdo con cálculos de la organización Ecofeminita, la menstruación es también un factor de desigualdad, dado que se debe destinar 7.373 pesos por año para cubrir el costo de insumos para esta etapa del mes en caso de usar toallitas y 7.745 pesos si se prefiere usar tampones.
Esta organización, que propone la quita del IVA a los productos de gestión menstrual, la provisión gratuita en espacios comunitarios y la promoción de la investigación y socialización de datos al respecto, lleva adelante doce proyectos de ley de alcance nacional y local.
En este sentido, la copa menstrual, al ser reutilizable, vendría a ayudar también a la economía de las mujeres y zanjar esa desigualdad.
Producción de copa menstruales en Argentina
La copa menstrual comenzó a producirse en nuestro país en 2013, pero no fue hasta marzo de 2022 que el producto estuvo regulado. Por lo mismo, todavía no hay estadísticas oficiales de cuántas se venden en territorio nacional, pero lo cierto es que ya es de uso común e inclusive algunos organismos oficiales, como municipalidades, las distribuyen gratuitamente.
Marcas de copa menstruales
Se puede encontrar gran variedad de marcas en farmacias e inclusive muchas que se venden por Internet o por plataformas. Algunas de ella son:
Asana
Tiene tres modelos. Está hecha de silicona de grado médico, es hipoalergénica y atóxica. Se encuentra registrada en la Food and Drug Administration (FDA) de EE.UU. y cumple con normas alemanas también. Incluye un esterilizador.
Carecup
Está hecha de elastómero termoplástico medicinal (TPE), que es antialérgico, tiene una mejor resistencia al desgarro y una densidad menor que las siliconas y puede estar en contacto con aceites. Viene con una bolsa contenedora de tela.
Enjoy
Es hipoalergénica y está fabricada de silicona médica. Viene en talle único de cuarenta milímetros de diámetro. Tiene hoyuelos para facilitar su extracción y un agarre con forma de luna.
Evacopa
De la misma marca que el Evatest, Elea, también viene en tres talles. Está recomendada por la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires. Es apta veganos y dura diez años.
Fleurity
Es muy flexible y maleable, antialérgico y antibacterial. Está hecha de silicona hipoalergénica. Viene con vaso esterilizador y con aplicador.
Cocoon
Viene en dos talles y cuatro colores. El agarre es con bolita. Es de fabricación nacional y tiene una duración de diez años. El set básico viene con la copa y su bolsita.
Naturcup
Se consigue en tres talles, es vegana y cuenta con certificados de la FDA, ISO 13485 y también de la Anmat. Viene con vaso esterilizador.
Maggacup
Viene en tres talles y dura hasta diez años. Es de fabricación nacional y cuenta con certificación de Anmat, de la facultad de Bioquímica de la UBA y el INTI.
Meluna
100% veganas, están hechas con TPE. Puede durar entre cinco y diez años y llevarse puesta por doce horas, aunque se recomienda vaciarla con la misma frecuencia que con los métodos convencionales.



