Cómo es la vacuna rusa que llegaría a Argentina en enero

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El Gobierno comprará 25 millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik V contra el Covid-19 entre diciembre y la primera quincena de enero, según lo anunció el Presidente Alberto Fernández.

Tal como se publicó en la revista médica internacional The Lancet, el 100% de los adultos sanos participantes en los ensayos clínicos de Fase I-II de Sputnik V demostraron una fuerte respuesta inmune frente al SARS-CoV-2.

Se llevarán a cabo más investigaciones para validar los resultados de la Fase I-II en el estudio, en curso, de Fase III que se está llevando a cabo en Rusia y en varios otros países. El ensayo clínico en curso de Fase III de la Sputnik V tendrá una duración de seis meses y contará con la participación de más de 40.000 voluntarios. El gran número de participantes en el estudio se compara favorablemente con los ensayos de Fase III de otras vacunas en estudio frente al Covid-19.

Producción de la vacuna

La vacuna es creada de forma artificial, sin ningún elemento del coronavirus en su composición, y se presenta en forma liofilizada, es decir, como un polvo que se mezcla con un excipiente para disolverlo y luego administrarlo por vía intramuscular.

El fármaco utiliza partículas no vivas creadas a base de adenovirus, dijo Alexander Guíntsburg, director del Centro Nacional de Investigación Gamaleya, el organismo detrás de la vacuna.

“Las partículas vivas son las que pueden reproducirse. Las partículas usadas carecen de esa función”, puntualizó Guíntsburg. Así, las partículas del coronavirus en la vacuna no pueden dañar el organismo, subrayó.

El fármaco utiliza una tecnología de adenovirus humano de dos vectores diferentes, Ad5 y Ad26, para una primera y una segunda inyección. Sin embargo, Sputnik V no contiene adenovirus humanos vivos, sino vectores adenovirales humanos que no son capaces de multiplicarse y son completamente seguros para la salud.  Se basa en una plataforma de vacuna de dos vectores ya existente, desarrollada en 2015 para tratar el ébola.

Otras empresas están utilizando también plataformas basadas en vectores adenovirales humanos para sus vacunas contra el COVID-19, como Johnson & Johnson, que usa solo el vector Ad26, y la china CanSino, que emplea únicamente el Ad5.

Si Sputnik V cumple con las condiciones de calidad, seguridad y eficacia que establece la OMS, su autorización permitirá que la vacuna rusa esté disponible para todo el mundo en un período de tiempo más corto en comparación con los procedimientos convencionales.

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