Se trata del T-Flight, un tren que está en su etapa de desarrollo final, y según aseguran podría alcanzar los 1.000 km/h lo cual cambiaría definitivamente la forma de los viajes de larga distancia tal como la conocemos.
La posibilidad de viajar de Buenos Aires a Brasil en apenas una hora ya no pertenece exclusivamente al terreno de la ciencia ficción. El proyecto experimental T‑Flight, desarrollado por la corporación china CASIC, promete alcanzar velocidades superiores a los 1.000 km/h, fusionando levitación magnética y túneles de baja presión para lograr un rendimiento sin precedentes en el transporte terrestre.
El proyecto, impulsado por desarrolladores internacionales y especialistas en infraestructura avanzada, propone una red de transporte capaz de superar ampliamente la velocidad de los trenes de alta velocidad actuales. El objetivo principal es unir grandes capitales con un sistema sustentado en tubos presurizados y vehículos que viajan casi sin fricción, permitiendo desplazamientos mucho más rápidos y eficientes.
Un medio de transporte que busca revolucionar la movilidad entre grandes ciudades
China anunció recientemente la exitosa realización de una prueba clave del sistema. El ensayo consistió en la puesta en marcha de un vehículo de levitación magnética superconductora dentro de un tubo de dos kilómetros con bajo vacío, condición esencial para alcanzar velocidades tan elevadas. Los ingenieros informaron que el tren logró desplazarse de forma estable y detenerse sin inconvenientes, un avance crucial para la fase siguiente del proyecto.
Además, la prueba confirmó que el entorno de vacío, el cual es fundamental para reducir la resistencia del aire, funcionó sin problemas en un tramo de larga distancia, una de las metas más complejas del proyecto.
La entidad a cargo del desarrollo del T-Flight, la Corporación de Industria y Ciencia Aeroespacial de China, es también responsable de otros importantes proyectos tecnológicos del país por lo que su fiabilidad en este tipo de empresas está garantizada. La visión a largo plazo contempla construir una línea experimental que, eventualmente, podría conectar ciudades como Hangzhou y Shanghái, acortando tiempos de viaje de horas a minutos.
Cómo funciona y qué lo hace tan veloz
Los trenes más veloces del mundo utilizan sistemas maglev, basados en la repulsión entre imanes para mantener el tren flotando sobre la vía. Esto elimina el roce con los rieles y permite alcanzar velocidades impresionantes.
En los sistemas tradicionales como el Shanghai Maglev —uno de los más rápidos del mundo, con una velocidad operativa de 460 km/h—, el tren comienza a desplazarse con ruedas de caucho hasta alcanzar unos 150 km/h. A partir de ese punto, la fuerza magnética se intensifica y eleva el tren unos 10 centímetros, haciendo posible una aceleración mucho mayor.
El T-Flight lleva este concepto al extremo al combinar levitación con un tubo de bajo vacío, lo que reduce casi por completo la resistencia del aire y permite velocidades cercanas a las de un avión supersónico.
Ir desde Buenos Aires a Brasil en tan sólo una hora
Aunque de momento el proyecto está enfocado únicamente en China, los expertos coinciden en que tecnologías como esta podrían expandirse globalmente en las próximas décadas. Si un sistema de estas características se implementara en Latinoamérica, conexiones como Buenos Aires–Brasil podrían realizarse en solo 60 minutos, revolucionando el turismo, los negocios y la movilidad regional.
China ya anticipó planes para extender su red maglev y potenciar la conectividad de su territorio, con impacto directo en la economía y el turismo interno. A nivel internacional, este tipo de avances podría marcar el inicio de una nueva era en el transporte de alta velocidad.



