La firma con más de 80 años anunció que cerrará definitivamente su planta en San Fernando, provincia de Buenos Aires. Más de 900 trabajadores quedarán sin sutento tras el cierre de la principal marca nacional del rubro.
La planta de neumáticos Fate anunció que dejará de producir y cerró así de manera definitiva su planta en Virreyes, dentro del partido bonaerense de San Fernando. A su vez, también comunicó que los 920 trabajadores de la fábrica serán indemnizados, una decisión que llega en medio del debate por la reforma laboral y las condiciones para llevar adelante este tipo de medidas drásticas.
Entre los principales argumentos del cierre aparece la fuerte competencia ante la apertura de importaciones. “Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre”, señalaron desde la empresa.
“FATE S.A.I.C.I. comunica que, a partir del día de la fecha, cesa la actividad en su planta industrial de Virreyes, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires”, así fue el comunicado desde la compañía.
La firma tiene más de 80 años, siendo una de las tres compañías que producen neumáticos en el país y la de mayor volúmen de producción. Además, es la única de las tres de capitales nacionales, ya que es propiedad de la familia Madanes Quintanilla.
La decisión de la compañía se da “ante los cambios en las condiciones de mercado”. En un comunicado firmado por el directorio, la empresa subrayó su liderazgo industrial en “la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad”.
“Fuimos la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina”, remarcaron.
Impacto directo en el entramado productivo
El cierre implica la desvinculación de 920 trabajadores y representa un fuerte golpe para la industria y el mercado laboral del conurbano bonaerense. Fate remarcó que, como empresa de capitales argentinos, generó empleo calificado, impulsó proveedores locales y exportó tecnología durante más de ocho décadas.
El anuncio de la firma abre interrogantes sobre el futuro del sector del neumático en la Argentina, en un contexto de reconfiguración del mercado, presión importadora y caída de la actividad industrial.
El cierre, además, no se produjo repentinamente ya que desde Fate venían denunciando hace tiempo pérdida de competitividad. Entre los factores que afectaban a la empresa figuran la elevada carga impositiva, falta de incentivos para la exportación y una conflictividad laboral que había mermado la productividad.
A esos elementos se le sumó la apertura importadora, y una voraz competencia de las importaciones, sobre todo provenientes desde China. Este impacto, sumado a los factores anteriormente mencionados, que hacían que producir un neumático en Argentina fuera más caro que afuera, hizo insostenible la continuidad de una histórica marca nacional, que se suma a la lista de fábricas que deben bajar sus persianas de manera definitiva.



