Las energías renovables continúan inspirando a los investigadores y científicos, que estudian la forma de que la producción de electricidad sea cada vez más verde y respetuosa con el medio ambiente.
Las cinco fuentes de energía verde del futuro
Estas podrían ser algunas de las fuentes de energía del mañana:
Torio, una alternativa limpia al uranio
Este mineral es visto como una alternativa limpia al uranio para la producción de electricidad nuclear, ya que tiene infinidad de ventajas nada desdeñables, como es por ejemplo que se lo encuentra más fácilmente en la naturaleza, que su combustión produce muchos menos residuos, que además pueden reutilizarse y, muy importante en el actual contexto, que no sirve para fabricar bombas nucleares.
Sus partidarios denuncian que la supremacía del uranio es la que ha impedido el desarrollo de soluciones basadas en el torio. De hecho, si bien en Europa y América del Norte no se lo valora, China ha invertido masivamente en torio y es el material que emplea India en sus reactores de tercera generación.
Hidrógeno, el combustible para un transporte más sustentable
Las pilas de combustible impulsadas por hidrógeno también se encuentran entre las principales soluciones que se han propuesto y en las que se investiga activamente, para dar un giro hacia la sostenibilidad, especialmente en el sector del transporte y la movilidad.
Este elemento tiene muchas ventajas tales como que está presente en grandes cantidades en nuestro medio, que el subproducto de su combustión es agua, que a su vez por electrólisis puede volver a proporcionar hidrógeno, que no tienen emisiones tóxicas y que acorta el tiempo de repostaje de las baterías de un auto eléctrico.
Los inconvenientes son que el hidrógeno no existe en estado puro en la naturaleza y necesita de la adición de electricidad para producirlo, para lo que debería recurrirse a fuentes de energías renovables. Su almacenamiento es voluminoso, puesto que hay que comprimirlo y licuarlo, para economizar espacio.
Recuperación del CO2 para obtener metanol
Gracias a un nuevo proceso, un grupo de científicos ha logrado recuperar el dióxido de carbono y lo ha mezclado con hidrógeno empleando electrólisis basada en energías renovables obteniendo de este modo metanol. Tras una sintetización de este alcohol se consigue un combustible altamente compatible con todos los vehículos. Este grupo de investigadores sigue trabajando para conseguir bajar los costes de producción y conseguir que sea rentable.
Energía osmótica, electricidad basada en la ósmosis
El funcionamiento de una planta de energía osmótica se basa en un principio químico denominado ósmosis. Este fenómeno natural se observa cuando dos volúmenes, uno de agua pura y otro de agua con un disolvente de moléculas grandes, por ejemplo, la sal, entran en contacto a través de una membrana semipermeable. El intercambio molecular será mayor desde el lado del agua dulce hacia el del agua salada.
La sobrepresión obtenida gracias a este fenómeno permite enviar el agua a una turbina, que genera electricidad. El potencial es enorme, especialmente para las naciones costeras que podrían instalar estas plantas osmóticas en los estuarios, como ya lo han hecho Japón, Noruega y EEUU. El inconveniente por ahora es su bajo rendimiento.
Bioluminiscencia, una fuente de iluminación sin electricidad
La ciencia se plantea desde hace años el objetivo de conseguir una fuente de iluminación que prescinda de la electricidad. Y aparentemente la solución podrían ser las criaturas bioluminiscentes: aquellos organismos vivos que tienen células especializadas que les permiten producir su propia luz, como es el caso de las luciérnagas (más conocidos como bichitos de luz), o algunos gusanos, fitoplancton, peces, etc.
Esta bioluminiscencia se debe a una reacción química, que se produce entre una enzima denominada luciferasa y una proteína llamada luciferina. El objetivo de los científicos es utilizar sistemas basados en la bioluminiscencia para iluminar las ciudades, especialmente los parques públicos y los lugares donde la luz eléctrica pueda resultar dañina para el medioambiente.



