La histórica planta forestal de Gobernador Virasoro, Corrientes, permanece paralizada desde 2025, con salarios recortados y acciones judiciales para evitar la bancarrota.
El polo foresto-industrial de Corrientes enfrenta uno de sus momentos más críticos. La empresa Tapebicuá, un emblema de la localidad de Gobernador Virasoro, entró formalmente en concurso preventivo de acreedores. Más de 400 trabajadores que forman parte de la compañía se encuentran sin saber qué va a ocurrir.
El conflicto se arrastra desde hace meses. La planta permanece paralizada desde 2025 y los operarios siguen vinculados formalmente a la compañía, pero cobrando solo una parte de sus salarios. En concreto, los empleados perciben el 60% del sueldo, mientras el resto quedó impago y sin fecha cierta de cancelación.
La incertidumbre sobre el futuro de la empresa, sumada a la ausencia de comunicación por parte de la conducción empresarial, llevó a los trabajadores a retomar las medidas de fuerza. El plan inmediato es realizar desde hoy cortes de dos horas sobre la Ruta Nacional 14, a la altura del acceso a la planta.
Además de los 400 empleados de la firma, Tapebicuá es un actor central en la economía de la región, fuertemente dependiente de la industria forestal, por lo que son muchas más las familias que se ven afectadas atne esta situación.
Qué llevo al gigante maderero a encontrarse así
El deterioro de Tapebicuá está vinculado a la crisis más amplia que atraviesa el grupo papelero al que pertenece. La empresa forma parte del conglomerado Celulosa Argentina, uno de los históricos jugadores de la industria papelera del país.
En los últimos años, el grupo acumuló un fuerte deterioro financiero. Sus ingresos cayeron más de 40% y varias de sus unidades de negocio enfrentaron problemas de liquidez y caída en los volúmenes de venta.
En ese contexto, Forestadora Tapebicuá terminó presentándose en concurso preventivo de acreedores con una deuda cercana a los 11.500 millones de pesos.
La planta de Virasoro, dedicada principalmente a la producción de tableros y placas de madera para la industria de la construcción y el mueble, quedó paralizada por falta de capital de trabajo.
La crisis también se inscribe en un escenario más amplio de dificultades para la industria forestal argentina, que viene enfrentando una caída de la actividad vinculada al freno de la construcción, la recesión del mercado interno y problemas de competitividad exportadora.
La situación de Celulosa Argentina
En paralelo al deterioro financiero, el control de Celulosa Argentina cambió de manos en 2025. El financista argentino Esteban Nofal, titular del grupo CIMA Investments, adquirió el paquete accionario mayoritario de la compañía en una operación simbólica de un dólar que implicó asumir también sus pasivos.
Sin embargo, la planta de Tapebicuá quedó fuera de esa operación y continúa en negociación con posibles inversores. Según autoridades del gobierno de Corrientes, existen varios interesados en adquirir la fábrica, aunque hasta ahora ninguna operación se concretó.
Ese limbo empresarial es justamente el que mantiene en vilo a los trabajadores. Mientras continúan las negociaciones para encontrar un comprador, la actividad industrial sigue detenida y el futuro de la empresa permanece abierto, con la esperanza de que la planta vuelva a producir.



