La histórica marca de termo cerró definitavamente su producción local tras 83 años de actividad.
Un sello de la industria nacional y la identidad argentina decidió dar un giro de 180 grados en su modelo de negocios: se trata de Lumilagro, que operaba desde 1941 produciendo termos en el país. En los últimos dos años, tras una caída de ventas del 50% que obligó a desvincular a 170 trabajadores, la empresa comenzó a importar directamente desde China y ahora anunció que todas sus ventan provendrán de allí.
Lumilagro es una empresa creada por cuatro familias, hoy conducida por la cuarta generación de los Nadler y los Suranyi. El fundador fue Eugenio Suranyi, tío bisabuelo de Martín Nadler, quien conduce los destinos como director ejecutivo y dueño. Supo ser la única fábrica de termos de vidrio más grande de América.
Las pasaron todas, pero nunca imaginaron que en 2024 iban a tener que apagar los hornos donde hacían los termos de vidrio, ya que ahora traen las ampollas de vidrio de India y Vietnam y los termos de acero los fabrican en China.
En 2013, Lumilagro supo tener 300 empleados directos más 50 indirectos. “En 2022 teníamos 220 trabajadores, pero en los últimos dos años tuvimos que reducir el plantel y 170 personas se fueron con retiro voluntario, fue un proceso dolorosísimo. Hoy nos quedamos con 50 personas directas y 50 indirectos. Todos veían la situación, había bajado mucho el volumen demandado. Lloré al despedir a algunos trabajadores que me conocían desde los 5 años, pero entendieron que era por el futuro de la empresa”, explicó Martín Nadler.
Importaciones y falta de control al ingreso ilegal
La caída en las ventas y la avalancha de termos que entran sin control hicieron que Lumilagro tomara medidas urgentes. “Se consumen 4 millones de termos anuales en Argentina y sólo de Paraguay ingresaron 4 millones, más lo que ingresa por el norte. Son termos tóxicos y truchos, cuando están en contacto con agua caliente desprenden metales cancerígenos”. “Nos preocupa la salud de la gente, el Estado no dedica ni el mínimo esfuerzo para protegernos del contrabando, si bien sabemos que es una política de Estado para bajar el precio de las cosas sea como sea”.
La avalancha de termos que ingresan al país golpearon fuertemente al termo de vidrio, el más vendido por Lumilagro. “En ventas estamos 50 y 50 entre acero y vidrio, cuando el vidrio siempre fue tres veces más que el acero. Nos golpeó mucho el contrabando. La caída de ventas es del 50%, pese a que cuando hay recesión aumenta la venta de termos porque el mate es de primera necesidad, no importa la situación económica. Por todo esto, en nuestra planta de Tortuguitas ya no fabricamos termos de vidrio y bajamos a la mitad la fabricación de termos de acero que hacemos desde hace 20 años”, explicó Martín Nadler.
A partir de ahora, en la planta de Tortuguitas se fabricarán algunos termos de acero, en su mayoría personalizados. También botellas térmicas con serigrafías de cuadros de fútbol y con personajes de Disney, firma con la cual se asociaron hace un mes. Un planta que supo ser modelo de referencia, hoy elige cambiar para sobrevivir.



