El gigante de la movilidad electrónica BYD, que ya superó a Tesla y está desarrollando una fábrica en Brasil, comunicó que a fin de año arribará a la Argentina.
El cambio en la forma de moverse ya es un hecho, con todas las marcas volcadas a los vehículos hibrídos o eléctricos. De todas ellas, sin dudas la que lleva la delantera a nivel global es la china BYD, que en 2024 dejó atrás a Tesla en cantidad de unidades fabricadas, y es uno de los mayores fabricantes de automóviles incluyendo en la comparación a los tradicionales.
Ahora, a través de un comunicado de su vicepresidente, Stella Li, la firma anunció que arribará a la Argentina en el último trimestre del año. Lo hará como importador directo y con una estrategia que incluye una red propia de concesionarios y servicios técnicos.
La ejecutiva declaró que “estamos muy felices de anunciar que nuestro proceso de expansión global tiene un nuevo hito. Hoy anunciamos nuestro ingreso oficial a Argentina, país al que llegaremos de la mano de nuestras soluciones de movilidad cargadas de tecnología, eficiencia y calidad”.
“Argentina representa un mercado clave en la región, con un gran potencial para la adopción de tecnologías limpias y sostenibles. Estamos orgullosos de participar del tercer mercado más importante de América Latina y ofrecer alternativas reales de movilidad para los argentinos, acelerando la electrificación de este importante parque automotriz”, afirmó Li.
La llegada de la marca fue propiciada por el nuevo régimen importador para los vehículos de esta clase, que permite la importación de hasta 50.000 coches electrificados sin aranceles, de los cuales BYD ya aseguró un cupo de 1.300 unidades para 2025, pero que se multiplicaría para 2026 y 2027. Los modelos que BYD traería son el Dolphin, el Dolphin Mini (ambos eléctricos) y el Song Pro (híbrido), que arribarán importados desde China, sin intermediarios.
La presencia de BYD en América Latina
BYD, fundada en 1995 como fabricante de baterías, evolucionó hasta convertirse en un gigante global con presencia en más de noventa países. Ofrece modelos que rondan los 10.000 dólares, lo que sacudirá al mercado local, donde los autos de este tipo cuestan aproximadamente el doble.
En Chile, la firma opera hace una década, mientras que en Brasil la automotriz adquirió la ex fábrica de Ford en Camaçari, Bahía, donde comenzará a producir el Dolphin Mini a partir del mes que viene, con una capacidad inicial de 150.000 unidades anuales. En principio, esas unidades serían sólo para el mercado brasileño.
Sin embargo, el Sindicato de Metalúrgicos de Camaçari expresó preocupaciones sobre el modelo de producción SKD (Semi Knocked Down), que implica ensamblar vehículos que ya vienen casi terminados desde China, lo que podría limitar la generación de empleo local. A su vez, la poca integración de partes producidas localmente, impediría al producto ingresar sin aranceles a territorio argentino, al menos en un principio.



