A la par de la tradicional fiebre de compras por televisores cuando se avecina una Copa del Mundo, surgió una alternativa que está siendo tendencia: los proyectores.
A menos de 100 días de una nueva Copa del Mundo, que se jugará en Estados Unidos, México, y Canadá, en la cual la Selección Argentina llega con la obligación de defender el título conquistado hace cuatro años en Qatar, muchos ya están pensando en qué lugar y cómo verán los partidos.
A raíz de esto, es que aparece la posibilidad de comprar una televisión nueva para disfrutar aún más los encuentros. Sin embargo, una nueva tendencia está creciendo: la de utilizar proyectores para tener una imagen mucho más amplia que la de las TV.
Las características que hay que tener en cuenta a la hora de comprar uno
En primer lugar, lo importante es observar la resolución, que determina la nitidez de la imagen. Si la idea es mirar un partido de fútbol o una película y distinguir bien las caras o los números de las camisetas, lo ideal es apuntar a equipos que ofrezcan alta definición real, conocida como Full HD o 1080p, para que la proyección no se vea pixelada al agrandarla en la pared.
Otro detalle clave es el brillo, que en las fichas técnicas aparece medido en “lúmenes ANSI”. Esto marca la potencia de la luz que tira el aparato. Si se va a usar de noche o en una pieza con las persianas bajas, un número de lúmenes bajo alcanza perfectamente. Pero si la idea es prenderlo de día o en un lugar con ventanas donde entra luz natural, se necesita mucha más potencia para que la imagen no quede lavada y se pueda ver con claridad.
Finalmente, hay que prestarles atención a las conexiones. Los modelos más modernos ya vienen con wifi, Bluetooth y sistemas operativos integrados, lo que permite usar aplicaciones de video directo desde el equipo sin necesidad de enchufar una computadora. Esto también es súper útil para vincular parlantes inalámbricos, un paso casi obligatorio porque el sonido que traen de fábrica los modelos más económicos suele ser bastante bajo para un ambiente grande.
Qué opciones hay, y a qué precios se pueden conseguir
Las opciones se dividen en tres grandes grupos según el uso que se le quiera dar, y del mismo modo varían en cuanto a su valor. En la base están los modelos mini o portátiles, que son muy fáciles de llevar de un lado a otro. Usan luces LED y están pensados para prenderlos un rato a la noche en una pieza oscura. Estos equipos son ideales para una alternativa económica y accesible de usar, oscilando entre los $60.000 y $160.000.
En el medio de la tabla aparecen los equipos diseñados para el cine en casa, lo más adecuados para mirar el Mundial 2026 según los expertos. Estos aparatos son más grandes, tienen mejor calidad de colores y enfocan la imagen casi solos. Tienen la fuerza necesaria para reemplazar al televisor del living y aguantan un uso mucho más constante. Además, ya están preparados para reproducir videos pesados y definidos sin que la imagen se trabe o pierda fluidez durante las escenas de acción rápida. Estos aparatos, que ya garantizan una imagen Full HD bien nítida, van desde los $230.000 hasta los $600.000, precios similares a los tevés de gama baja.
En lo más alto del catálogo están los modelos profesionales o de gama alta, que se ubican a otro nivel. En lugar de luces tradicionales, usan tecnología láser, lo que asegura un brillo espectacular y muchísimos años de vida útil sin que se queme la lámpara interna. Están armados para salones inmensos, proyectan en resolución 4K y traen un sonido de primera línea, ofreciendo exactamente la misma experiencia que ir a una sala de cine. Las opciones de estos modelos arrancan en $1.800.000 y los que son de instalación profesional, más sofisticados, pueden superar tranquilamente la barrera de los $6.000.000.



