Ernesto Tornquist: visión y futuro

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Soledad Reuque

Periodista de gráfica y radio de la ciudad de Bahía Blanca. Actualmente dicta clases en el Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social.
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Nació en Buenos Aires, el 31 de diciembre de 1842. Su padre Jorge Pedro Ernesto Tornquist se desempeñaba como cónsul de la ciudad libre de Bremen en Montevideo y ejercía el comercio de importación en Buenos Aires.

[dropcap]E[/dropcap]n 1856, fue enviado a estudiar a Alemania en una de las escuelas reales ubicada en la ciudad de Krefeld. Luego de su regreso, precisamente en 1872, se casó en Buenos Aires con su sobrina Rosa Altgelt Tornquist.

Comenzó a trabajar en la firma de la familia de su esposa que se llamaba “Altgelt, Ferber y Cía.”, y se dedicada a la exportación de lanas y cueros. Con el tiempo se convirtió en accionista mayoritario y la empresa pasó a llamarse “Ernesto Tornquist y Cía.”.
+info24 +industriasA partir de ese momento, no paró de crear empresas e invertir en industrias que generaran valor agregado a los productos nacionales que se exportaban.

Participó en el desarrollo de saladeros primero y de frigoríficos luego, algunos conocidos aún hoy como el “Santa Elena” y “La Negra”. Adquirió campos en Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, San Luis y, por supuesto, en la provincia de Buenos Aires.

Durante 1870 colaboró en la reunión de fondos para la creación del Hotel Edén en La Falda (Córdoba). Unos años después, importó de Checoslovaquia una fábrica de ladrillos que instaló en la ciudad de La Plata, parte de la cual trasladó luego al sur de la provincia de Buenos Aires para contribuir a la construcción del magnífico complejo Club Hotel de Sierra de la Ventana.

Irrumpió en la industria azucarera creando la “Refinería Argentina ” en la ciudad de Rosario y en Tucumán la “Compañía Azucarera Tucumana”. Su propuesta para introducirse al mercado se elevó al Congreso, con el apoyo del presidente Julio A. Roca y de esta manera logró que el Estado garantizase un porciento de ganancias a la compañía. Antes de buscar la suscripción extranjera, invitó a suscribir acciones en la Refinería Argentina a inversores del país. Industriales y políticos tucumanos adquirieron una cuarta parte de las acciones, cuyo control, por cierto, quedó en manos de Tornquist. La planta empezó a funcionar en 1889. Las instalaciones levantadas sobre el Paraná permitían la introducción más barata de las máquinas, el combustible y la materia prima.

Al año de la inauguración, los productos obtenían el primer premio en la Exposición Internacional de Ganadería y Agricultura.

Asimismo, su nombre está vinculado al progreso del balneario de Mar del Plata, lugar en donde colaboró con la construcción del Hotel Bristol, como así también, hizo edificar el torreón que finalmente dona a la ciudad. Su participación culminó con la construcción del Plaza Hotel que comienza en 1907. Para este emprendimiento, Tornquist convocó al arquitecto alemán Alfred Zucker reconocido en Nueva York por obras como el teatro Ópera House y el Hotel Majestic.

Logró transformarse en poderoso empresario y al momento de su muerte sumaba más de 20 compañías. Se trató de una figura singular, con visión, y sus iniciativas no sólo lo vincularon con la actividad privada, sino que también se involucró directamente en cuestiones de interés público. Falleció el 17 de junio de 1908 en la ciudad de Buenos Aires. El 14 de septiembre de 1992 sus restos y los de su esposa fueron trasladados a la Parroquia Santa Rosa de Lima en la ciudad de Tornquist.

Soledad Reuque

Periodista de gráfica y radio de la ciudad de Bahía Blanca. Actualmente dicta clases en el Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social.