La empresa se quedó con las plantas pertenecientes al conglomerado Mattievich, todas ubicadas en Santa Fe. Así pasa a poseer una capacidad de faena superior a las 4.000 cabezas diarias y sumará más de 2.500 empleados.
El sector frigorífico argentino vive una reconfiguración de peso: el Grupo Lequio concretará en los primeros días de junio la adquisición del histórico Grupo Mattievich, operación que le permitirá alcanzar una capacidad de faena superior a las 4.000 cabezas diarias y sumar más de 2.500 trabajadores a su estructura operativa.
El movimiento responde a una estrategia de expansión que Lequio viene ejecutando hace años, basada en ganar escala, ordenar estructuras productivas heredadas y potenciar activos subutilizados. Según fuentes cercanas a la operación, la compra se encuentra en su tramo final, con detalles menores aún por definir, y se enmarca en una negociación “larga, amistosa y de confianza”.
Qué implica el acuerdo
El acuerdo implica que Lequio suma a su estructura cinco frigoríficos ubicados en Santa Fe; entre ellos, los de Carcarañá, Casilda y Villa Gobernador Gálvez y una grasería. Estas unidades se integran a las que ya operaba el grupo, como Carnes Pampeanas, Alberdi y Hughes, además de una planta de subproductos.
Con esta fusión, Lequio pasará a operar un total de siete plantas industriales y dos graserías, con una capacidad de faena estimada en 680.000 cabezas anuales (373.000 de Lequio en 2024 más 307.000 de Mattievich), una cifra que lo coloca entre los frigoríficos de capital nacional más grandes del país.
En este marco, la empresa asume el control operativo y estratégico de toda la operación combinada, incluyendo las áreas administrativas, comerciales y financieras. Según comunicaron, los equipos de ambas firmas ya trabajan en conjunto para garantizar una transición “ordenada y eficiente”.
“Esta integración representa un paso significativo en nuestra visión de consolidación y expansión”, destacaron Leonardo y Federico Lequio, los hermanos que llevan adelante el grupo, en el comunicado oficial.
Desde la firma frigorífica también se comprometieron a respetar los contratos vigentes con clientes, proveedores y personal. En un sector con alta volatilidad, garantizar continuidad operativa no es un detalle menor.
El adiós de una familia con historia
La decisión de venta por parte de José Mattievich —referente histórico del rubro— tiene un trasfondo familiar y generacional. El empresario, sin sucesores interesados en continuar con el legado frigorífico, optó por desprenderse de un conglomerado diverso, compuesto por plantas y unidades de negocios distribuidas entre Casilda, Arroyo Seco, Carcarañá, Rosario y Villa Gobernador Gálvez.
La falta de un recambio familiar dispuesto a asumir los desafíos de un sector altamente demandante y expuesto a vaivenes macroeconómicos terminó inclinando la balanza.
Por su parte, Grupo Lequio es una empresa de origen familiar con base en Chascomús que en los últimos años aceleró su crecimiento, invirtiendo en plantas de mayor escala, distribución propia y alianzas clave.
Aunque no se difundieron cifras de facturación ni detalles societarios, el nuevo grupo se ubica a la par de actores como Rioplantense, Coto o Swift, con quienes disputará cuota de mercado tanto en el consumo doméstico como en el comercio exterior.



