Tras el crecimiento de los últimos años, ahora apuntan a fortalecer la entrega inmediata para reducir retiros de compras y devoluciones.
El comercio electrónico vive un auge constante, incluso teniendo en cuenta la caída de la actividad y el consumo vía otros canales. En 2025, la factuación que marcó la venta de productos online alcanzó los $35,3 billones, un crecimiento del 60 % en términos reales.
Este aumento se debió principalmente al uso de billeteras digitales (46 % del volumen) y gracias a categorías claves, como indumentaria y turismo, pero ahora el sector tiene una nueva meta: la entrega inmediata.
Es que la eficiencia y la rapidez para entregar los productos, así como las ofertas de precios, son los factores que mayor incidencia tienen a la hora de explicar el éxito en el mercado local de las chinas Shein o Temu, y el liderazgo de Tiendanube o Mercado Libre, si hablamos de las plataformas nacionales más usadas.
Es que el envío constituye uno de los momentos más críticos de la experiencia de compra y uno de los principales determinantes de la satisfacción del cliente. En este contexto, las entregas same-day (en el día) y next-day (al día siguiente) dejaron de ser un diferencial para transformarse en una expectativa básica, especialmente en grandes centros urbanos.
La influencia de grandes marketplaces, el quick commerce y los hábitos de consumo pospandemia elevaron el estándar de toda la industria. Hoy, muchos consumidores comparan tiempos de entrega antes incluso de evaluar el precio.
Sin embargo, para las operadoras que se encargan de la entrada y manejan miles de envíos mensuales, implementar los esquemas de entrega rápida implica desafíos operativos y estratégicos que van mucho más allá de acelerar repartos.
Logística de última milla, un elemento clave
Ofrecer entregas en el día o al día siguiente supone una operación altamente sincronizada: recolecciones, ruteo, despacho y seguimiento deben funcionar como un sistema integrado, con márgenes mínimos de error.
En la práctica, el fracaso de muchas operaciones logísticas no se debe a la logística en sí, sino a la ausencia de un operador experto que brinde un servicio integral de asesoramiento, soporte y comunicación esencial para la planificación y la gestión de envíos.
La combinación de logística ágil, atención dedicada y asesoramiento estratégico permite absorber mayor volumen de envíos sin deteriorar la experiencia del cliente final. Así, la logística de última milla se ha consolidado como un factor competitivo clave en un mercado donde productos y precios se asemejan cada vez más.
Frecuentemente, la experiencia de entrega es el recuerdo final y distintivo que el cliente asocia con la marca. En lugar de qué precio pagó, los clientes terminan valorando más cómo llegó su compra, cuánto demoró, y cómo fue tratado si tuvo alguna duda o inconveniente, aseguran los analistas.



