Aunque el tipo de actividad no tiene comparación con ninguna otra, su remuneración está lejos de ser un contrato millonario, ya que la NASA se rige por acuerdos de salarios públicos al ser un organismo estatal.
Muchos habrán soñado con ser astronautas, poder apreciar la Tierra desde el espacio, conocer todo sobre los planetas del sistema solar e incluso galaxias lejanas. Lo cierto es que son muy pocos los que logran atravesar el camino necesario para llegar a ser uno, y aún menos los que tienen una posibilidad tan especial como lo es el viaje de la nave Artemis II, un hito que hace tiempo la humanidad no lograba como es alcanzar nuevamente la luna.
En referencia a esta actividad tan peculiar, surge una preguna lógica: ¿cuánto se gana siendo astronauta? Aunque se pueda imaginar que se trata de contratos millonarios dignos de una estrella de Hollywood, la realidad financiera de los astronautas es mucho más burocrática de lo que parece.
A diferencia de los deportistas de élite o los CEOs de grandes corporaciones tecnológicas, los astronautas de la NASA no tienen sueldos millonarios. Al ser empleados del gobierno de los Estados Unidos, su remuneración está estrictamente regulada por una escala salarial federal conocida como General Schedule (GS). Esto significa que, a pesar de los riesgos de radiación, la presión extrema y el aislamiento, sus ingresos anuales están al mismo nivel que los de un científico senior o un administrador gubernamental de alto rango en tierra firme.
Este esquema salarial no contempla “bonos por riesgo” ni pagos adicionales por cada kilómetro recorrido fuera de la atmósfera. Lo que para muchos es una hazaña invaluable, para la administración pública estadounidense es una tarea de alta calificación que se encuadra en los escalafones más altos de la administración civil. A continuación, el detalle de las cifras que perciben estos profesionales y cómo se dividen según su experiencia y rango.
La escala salarial de la NASA para 2026
Los ingresos de un astronauta civil se ubican principalmente en los niveles GS-13 y GS-14. Según la antigüedad y los logros académicos, un profesional que recién comienza su carrera en la agencia espacial puede percibir unos 100.000 dólares anuales. Aquellos que ya cuentan con años de entrenamiento y misiones previas en su currículum pueden ascender al nivel GS-15, donde el salario máximo ronda los 160.000 a 183.500 dólares por año.
Un dato que suele sorprender es que no existen beneficios económicos extras por el simple hecho de estar en el espacio. Mientras que en muchas profesiones terrestres se pagan horas extra o viáticos por peligrosidad, en la NASA viajar a la Luna se considera parte de las responsabilidades del puesto. Lo que sí reciben es un viático mínimo por “gastos incidentales” durante la misión, que se estima en apenas 5 dólares por día, una cifra simbólica si se tiene en cuenta la complejidad del entorno en el que operan.
- Nivel inicial (GS-12/13): Entre 86.000 y 115.000 dólares anuales.
- Nivel intermedio (GS-14): Hasta 145.000 anuales.
- Nivel sénior (GS-15): Puede superar los 180.000 anuales en casos de máxima experiencia.
Las diferencias con los astronautas militares y otros países
No todos los que viajan al espacio bajo la bandera de la NASA cobran lo mismo, ya que el origen del profesional influye directamente en su cuenta bancaria. Muchos astronautas provienen de las fuerzas armadas; en ese caso, permanecen en servicio activo y sus salarios se rigen por las escalas militares de la Fuerza Aérea o la Marina, que incluyen otros beneficios como subsidios de vivienda que no están disponibles para los civiles.
Por otro lado, la misión Artemis II destaca por su carácter internacional. Los astronautas de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), por ejemplo, operan bajo un marco salarial distinto. En Canadá, las escalas para estos profesionales suelen ser ligeramente más altas que en Estados Unidos, con sueldos que pueden oscilar entre los 97.000 y los 190.000 dólares anuales, dependiendo de la jerarquía y el tiempo de servicio.
A pesar de que estas cifras son sustanciales para el mercado laboral promedio, resultan llamativas si se comparan con los presupuestos multimillonarios que maneja la industria espacial privada o los sueldos de ingenieros de software en Silicon Valley. Aunque lo que persiguen quienes se dedican a ser astronautas va mucho más de la recompensa material, lo cierto que es en la práctica también termina dándose que pesa mucho más la vocación y el prestigio por quedar en la historia, que la posibilidad de convertirse en millonario.



