En busca de recortar la influencia china en un área sensible, la administración de Trump organizó un evento en Washington al que acudió el canciller nacional Pablo Quirno.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, mano derecha de Donald Trump, convocó a una cumbre sobre minerales críticos diseñada explícitamente para reducir la influencia de China en el control de insumos clave para la transición energética, la industria tecnológica y la defensa. En ella, llevada a cabo este miércoles, participó el canciller argentino Pablo Quirno, intentando cerrar inversiones que alivien la delicada situación financiera de las cuentas públicas.
La participación de Quirno también se relaciona con el apoyo sin matices del gobierno de Javier Milei a la política exterior de Donald Trump, que busca reconfigurar las cadenas globales de suministro de minerales estratégicos como el litio, el cobre, el cobalto y las tierras raras. Washington impulsa acuerdos con países productores para garantizar abastecimiento “seguro” y por fuera de la órbita china, que hoy domina buena parte del procesamiento y la comercialización global.
Desde la Cancillería, Quirno presentó la presencia argentina como una oportunidad para “atraer inversiones” y consolidar al país como proveedor confiable de minerales críticos. Sin embargo, el Gobierno evitó cualquier referencia pública a condiciones de explotación, agregado de valor, controles ambientales o beneficios fiscales, en un sector marcado por regímenes de excepción, baja recaudación y conflictos socioambientales persistentes en las provincias mineras.
Argentina llega a la cumbre como uno de los principales productores mundiales de litio, pero también como un país que exporta materia prima casi sin procesamiento, con empresas mayoritariamente extranjeras y un marco regulatorio cada vez más flexible. En ese esquema, el litio y otros minerales aparecen más como moneda de cambio geopolítica que como una palanca efectiva de desarrollo industrial. La iniciativa estadounidense apunta a diversificar proveedores y reducir la dependencia de China, pero no cuestiona el modelo extractivo ni las asimetrías entre países centrales y periféricos.
Ayer Quirno reveló en sus redes sociales que se reunió con Gary Nagle, CEO de Glencore, una de las mayores productoras de commodities del mundo, que impulsa en la Argentina dos proyectos mineros vinculados a la producción de cobre —El Pachón, en San Juan, y MARA, en Catamarca—. También tuvo una reunión cerrada en el Atlantic Council con empresas de minería, agroindustria, tecnología, energía y consumo masivo, y representantes del Departamento de Comercio de EE.UU. y del Banco Interamericano de Desarrollo. “El mensaje fue claro: Argentina tiene su macroeconomía ordenada, ofrece previsibilidad, reglas claras y un RIGI que vuelve a hacer viable invertir en el país”, enfatizó Quirno.



