Un pionero estadounidense en suelo argentino

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Melville Sewell Bagley nació el 10 de julio 1838 en Maine (Estados Unidos). En 1842, con sólo 24 años, llegó a Buenos Aires huyendo de la Guerra de Secesión que se había desatado en su país.

Revista Más Industrias | +IndustriasEmpezó trabajando como ayudante en la Droguería “La Estrella” ubicada en Defensa y Alsina (hoy pleno centro de la ciudad de Buenos Aires), de A. Demarchi y Hnos. Allí nació la idea de crear un tónico que le dio vida a su primer producto conocido como Hesperidina, una bebida alcohólica en base a corteza de naranjas amargas, que crecían como arbustos ornamentales en su casona de Bernal.

Revista Más Industrias | +IndustriasDe sabor suave y dulce, fue un éxito comercial desde su mismo lanzamiento. Bagley resultó ser un gran visionario para la época, con técnicas comerciales y publicitarias revolucionarias, a tal punto que organizó una atractiva campaña previa a su lanzamiento que duró dos meses y que consistía en carteles ubicados en distintos puntos de la ciudad que únicamente decían “Hesperidina is Coming”. La curiosidad de los porteños fue tan grande que, cuando se presentó el aperitivo, el éxito ya estaba asegurado.

Los gobiernos de Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento utilizaron la Hesperidina durante la “Guerra de la Triple Infamia” contra el Paraguay como un revitalizador para los soldados, sobre todo de aquellos que debían ser retirados del frente de batalla, de manera de poder reintegrarlos a las filas lo antes posible.

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También fue un precursor desde el punto de vista industrial. Ante la aparición de productos similares, impulsó la creación de la Oficina Nacional de Patentes, por lo que la Hesperidina recibió la marca registrada número uno en 1876. Antes, en 1875, Bagley optó por expandir su negocio y lanzó su primera línea de galletitas, Lola, que también fue un éxito, no sólo por su sabor, sino también por no tener agregados artificiales.

“Como nada se pierde y todo se transforma” según consigna el sitio web de Bagley, con el sobrante de naranjas usado en la elaboración de Hesperidina, se comenzó a fabricar la Mermelada que estuvo acompañada de otra estrategia publicitaria: utilizó lo que quizás fue el primer slogan publicitario del país: “Las tres cosas buenas de Bagley” (la Hesperidina, el dulce y las galletitas Lola).

En 1880, con 42 años, Bagley falleció y la empresa quedó en manos de su esposa María Juana Hamilton. Desde aquel momento, en la empresa se las ingeniaron a la hora de nombrar a sus productos, al tomar algunos símbolos de la época como inspiración.
Luego de lanzar varias de las líneas de galletitas populares, como las Criollitas o las Chocolinas, Bagley fue adquirida por el Grupo Danone en 1996 durante el período menemista. Casi una década después, surge una alianza comercial con Arcor lo que hizo posible que la marca cumpliera 150 años de historia. Actualmente ofrece más de 300 productos en el mercado.

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