Suelo radiante: el sistema de calefaccionamiento con máximo confort

Matías Angeletti
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Matías Angeletti

Ingeniero civil con experiencia profesional en diversos países de Sudamérica.
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Actualmente, el sistema de calefacción más conocido y ampliamente introducido en nuestros hogares es la calefacción por radiadores. Sin embargo, cada día se va introduciendo con más fuerza la calefacción por suelo radiante. Un sistema de calefacción que presenta grandes ventajas y es masivamente utilizado en otros países.

La calefacción por suelo radiante consiste en una tubería embebida en la capa de carpeta de mortero que discurre por toda la superficie del local a calefaccionar. Esta tubería conduce agua caliente (a baja temperatura respecto a otros sistemas de calefacción) producida generalmente por una caldera. El agua transmite el calor al suelo a través de la tubería y el suelo, a su vez, transmite el calor al ambiente.

Podemos decir que hoy redescubrimos los beneficios del suelo radiante. Lejos de ser una novedad, ya en el siglo XII antes de Cristo se usaban sistemas similares aunque menos sofisticados.

En la Edad Media se utilizaba en el Sur de Europa un sistema de suelo radiante rudimentario que consistía en hacer circular aire y gases calientes por unos conductos situados bajo el pavimento. Esos gases emanaban de un hogar situado más abajo que el suelo. Generalmente se utilizaba la paja como combustible. El sistema dispensaba un bienestar tal que la gente que lo disfrutaba decía que “estaba en la gloria”, de ahí que el nombre del sistema fuera  “las glorias”.

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La aparición de las tuberías de polietileno reticulado (PEX) ha revolucionado el mundo del suelo radiante como también el mundo de la calefacción en general. Gracias a esas tuberías plásticas se ha reducido notablemente el tiempo de montaje optimizando a su vez la calidad y el rendimiento de la instalación. Hoy en día no es concebible una calefacción por suelo radiante que no utilice tuberías plásticas, dadas sus grandes ventajas, tanto técnicas como económicas, respecto a las tuberías metálicas.

OKDebe mencionarse que son muchas las ventajas frente a otros sistemas de calefaccionamiento, entre ellas podemos destacar la distribución ideal de la temperatura. Para asegurar el confort máximo posible debe alcanzarse una mayor temperatura en el suelo que en el techo, ya que el calor en los pies produce bienestar, mientras que un fuerte calor al nivel de la cabeza se traduce en malestar.

Otro aspecto a favor es el estético, ya que permite liberar las áreas donde en otros casos se ubicarían los radiadores, lo que suponía un foco de acumulación de polvo y espacios inutilizables. Este beneficio también facilita la libertad de elección del piso garantizando siempre una agradable sensación de confort, y por último la eliminación de corrientes de aire que producen manchas en las paredes sobre los sectores de radiadores.

El confort alcanzado no solo se debe a la distribución uniforme de temperatura en toda la vivienda, desapareciendo así las zonas frías y calientes, sino también a la eliminación del efecto de paredes frías, permitiendo respirar un aire más fresco y manteniendo el grado de humedad natural del ambiente.

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Por último, pero no menos importante, contrariamente a los sistemas de calefacción por radiadores, que necesitan una temperatura media del agua de 80°C, en los circuitos de calefacción por suelo radiante es suficiente una temperatura media del agua de 40-45°C. Al trabajar a baja temperatura, se reducen las pérdidas de calor en las conducciones y se puede producir el agua caliente mediante cualquier fuente de calor (bomba de calor, calderas de alto rendimiento o paneles solares).

A su vez, como punto en contra, hay que tener en cuenta que al utilizar temperaturas de agua tan bajas, el tiempo necesario para calefaccionar una vivienda con suelo radiante inicialmente puede ser de hasta 12 horas, con lo que la rapidez no es su punto fuerte. Pero en el caso de viviendas y edificios ocupados de forma continua no es un problema, ya que una vez alcanzada la temperatura de confort el sistema mantiene el edificio en equilibrio.

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Para realizar este tipo de instalación, y que su aplicación sea efectiva, deben contemplarse algunas particularidades en la etapa constructiva. El suelo radiante requiere un espacio adicional entre el contrapiso y el piso, este paquete ronda los 9cm contemplando la lámina de aislación, la malla metálica de sujeción y la manguera que genera el circuito de agua caliente. La capa de mortero debe tener como mínimo un espesor de 4cm por encima de la tubería de manera tal de evitar zonas frías y calientes en el suelo, así como también la formación de fisuras. Otro factor no menos importante es conseguir que la superficie del contrapiso sea lo más lisa posible para que el apoyo sea uniforme y de esta manera también evitar aparición de fisuras.

Desde el punto de vista sostenible el suelo radiante tiene las de ganar. Se trata de un sistema de calefacción cuya eficiencia es mayor, ya que, al utilizar agua a baja temperatura, se alcanzan ahorros del 15 al 20% respecto a la calefacción tradicional (aunque depende del pavimento final que elijamos), y puede llegar a utilizarse únicamente con el aporte de paneles solares térmicos.

En conjunto, contemplando puntos a favor y en contra del sistema, claramente puede decirse que es el sistema más recomendable hoy en día para mantener nuestras casas durante los meses fríos con el máximo nivel de confort.

Matías Angeletti

Ingeniero civil con experiencia profesional en diversos países de Sudamérica.