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En un encuentro con Más Industrias, el presidente de Zona Franca Bahía Blanca-Coronel Rosales, Lisandro Ganuza Bollati, brindó detalles sobre el funcionamiento del Ente desde que empezó su gestión, en mayo de 2016.

Lisandro Ganuza Bollati, Presidente de Zona Franca Bahía Blanca-Coronel Rosales.

¿Con qué panorama se encontró al momento de asumir la presidencia del Ente?
Cuando llegamos, lo que planteamos fue que Zona Franca Bahía Blanca-Coronel Rosales esté habilitada, lo cual no es poca cosa dentro de lo que es el espectro administrativo. Y teníamos una serie de cuestiones en las que tuvimos que empezar a trabajar. Lo que hicimos fue empezar a pensar en conjunto con Coronel Rosales, y tener un equilibrio.
Desarrollamos cuatro líneas de trabajo y quedaron dos áreas para Rosales, lo que es carga menor y el desarrollo agroindustrial, y para Bahía Blanca lo que es el almacenaje mayor y lo que puede ser servicios de conocimiento.

Siguiendo estos lineamientos, ¿cómo es la situación actual?
La realidad es que las zonas francas, si uno mira en el mundo, hay alrededor de 3500 que generan que 70 millones de personas tengan trabajo. Si tenemos en cuenta esto, venimos atrasados y con una ley vieja, que es previa a la conformación de la Organización Mundial de Comercio. Se trata de una ley de los principios de las 90 con espíritu de los 70, donde se decía: exportar es bueno e importar es malo.
Dentro de ese marco lo que podemos hacer para generar un negocio, porque tampoco podemos vivir de la expectativa de que cambie la ley, es lo que identificamos en las dos funciones de exportación e importación. En importación lo que es almacenaje, con una especie de depósito fiscal, sin límite de tiempo y a bajo costo. En exportación, lo que se puede trabajar son los beneficios que tiene, entiéndase, no tener la carga tributaria sobre los servicios públicos, tener algunos diferenciales como traer equipamiento usado, no pagar aranceles para ingresar adentro del espacio de Zona Franca, y en este caso lo que veíamos era la oportunidad de trabajar en un agregado de valores en la cadena de producción.

Subzona franca.

¿De qué manera llevan adelante este último punto?
Había que optar por productos que fueran altamente exportables. Qué es lo que distinguimos en este concepto, el tema de la miel, porque el 30 por ciento de la miel se produce en el sudoeste bonaerense y el 95 por ciento se exporta; distinguimos la apicultura como un potencial, el olivo, la carne para hacer un frigorífico Ciclo II… todas acciones en que se sigue produciendo en el lugar, pero se le da valor agregado, por ejemplo, en el tema de la miel, se pensó en una planta de homogeneización.

El Parque de Corti, es el primer Parque habilitado. ingresó por la sub Zona Franca, y esto posibilita cerrar un círculo para poder establecer una de las situaciones que veíamos en este parámetro cuando asumimos que es de que todo era en compartimentos estancos: el Puerto, por un lado, Zona Franca por el otro. Se logró hacer un trabajo en conjunto. En un principio fue Puerto, más Zona Franca. Se hizo un muy buen trabajo y esto facilita las inversiones porque se ve que hay trabajo en conjunto ideado y proyectado.

¿Desde qué perspectiva se trabaja con las energías renovables?
Es en esta identificación que empezamos a trabajar con un proyecto que era la posibilidad de acompañar el proceso de RenovAr, algo que fue reconocido a nivel internacional. Una de las sorpresas que había era que salió todo bárbaro y nos preguntamos… ¿y ahora por dónde va a entrar el material? Porque en ese momento había un sobrestock en el mundo de aerogeneradores entonces te mandaban los equipos. Empezamos a interactuar con la Agencia de Inversiones, conjuntamente con el Ministerio de Transporte, el Ministerio de Energía, el Ministerio de Producción y la Aduana. En esto logramos un trabajo en donde el 60 por ciento de la carga de proyecto de aerogeneradores iba a ingresar por Bahía Blanca. Además, Bahía puso a disposición el área portuaria, el muelle multipropósito y nosotros planteamos hacer la primera sub zona franca de argentina.

¿Cómo se logró este avance?
El Puerto se encargó de las obras, una inversión de unos 40 millones de pesos. Nosotros nos encargamos de toda la parte de habilitaciones que es muy compleja. Y logramos hacer sobre la terminal 5 de Puerto Galván, unas 6, 15 hectáreas a cielo abierto destinadas al ingreso de renovables, de cargas de proyectos de renovables y equipos para Vaca Muerta, es decir, equipos petroleros. Y logramos hacer en seis meses lo que nos decían que íbamos a hacer en tres o cuatro años. La verdad que en ese sentido es un orgullo.

Los resultados han sido positivos…
Hemos logrado generar una unidad de negocio. Paralelamente seguíamos trabajando en una serie de resortes. Logramos armar un proyecto de cargas consolidadas, lo que significa que cualquier productor puede traer a partir de un metro cúbico. Esto nos dio la posibilidad de facilitarle a pymes ser su propio exportador y Zona Franca cumplía su objetivo de ser una herramienta de competitividad. Porque le damos a la pyme la posibilidad de importar insumos para sus procesos productivos sin pasar por los importadores de Buenos Aires que le recargan valor. Hay que destacar que asumimos con unos siete usuarios y hoy estamos en 80. La gente empezó a utilizar la Zona Franca. Lo que hicimos fue empezar a desarrollar y ver qué es lo que se podía hacer dentro del marco legal.

Llegada de los aerogeneradores al puerto.


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