Google contra Uber: empieza la guerra de los camiones autónomos

La guerra en el sector de la inteligencia artificial y la posibilidad de utilizar máquinas en vez de humanos (incluida la controversia que este punto está generando en la sociedad) es una realidad cada vez más cercana.

Una de las batallas más intensas se da en el sector de la automoción, aunque va más allá de ahorrar al ciudadano de a pie la tarea de conducir: las aplicaciones en transporte de mercancías empiezan a despegar para abaratar costos y sumar eficiencia.

El gigante tecnológico Google y la firma emergente Uber emitieron, días atrás, sendos comunicados en la que afirman que ambos llevan meses desplegando sus proyectos pilotos de camiones autónomos en las carreteras de Arizona (uno de los estados que permiten en Norteamérica la conducción del coche autónomo, como Nevada o California). Y amenazan con ampliar los campos de batalla.

El primero fue Uber, quien anunciaba que desde el pasado mes de noviembre estaba utilizando grandes vehículos sin conductor para transportar mercancías en viajes de larga distancia. Sin embargo, no se trata de un camión sin nadie al volante, ya que el sistema está supervisado por un conductor profesional, listo para tomar el control en caso de emergencia.

Este proyecto encaja dentro de su nuevo proyecto, lanzado el pasado mes de mayo, llamado Uber Freight y centrado en el transporte de mercancías. Se trata de un paso más allá después de conseguir en 2016 la primera entrega con un camión autónomo de 2.000 cajas de cerveza en un centro de Colorado, tras recorrer 200 kilómetros en línea recta.

A los pocos días, Google se lanzaba al contraataque, aunque por boca de Waymo, la división de Alphabet (compañía matriz de Google) que se encarga del programa de transporte autónomo. La compañía aseguraba que llevaban tiempo probando sus camiones sin conductor también en las carreteras de Arizona (además de en California) y que su intención ahora es extender el proyecto a Atlanta.

Y no solo se quedará en los vehículos: la idea es introducir la inteligencia artificial también en las fábricas, centros de distribución e incluso los puertos, para crear toda una red autónoma de transporte y logística.

Estos dos proyectos no son los únicos: la compañía Embark consiguió atravesar de costa a costa de Estados Unidos (unos 3.800 kilómetros) con un vehículo similar, lo que señala el interés de las empresas en terminar con los conductores humanos en beneficio de los conductores mecanizados.

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