Estrategias de ahorro al construir

Matías Angeletti
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Ingeniero civil con experiencia profesional en diversos países de Sudamérica.
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La reducción de los costos de construcción es una preocupación compartida por empresarios, proyectistas y comitentes. Si bien no hay planificaciones universales, los expertos aconsejan seguir algunos parámetros y procesos para lograr ese objetivo sin resentir la calidad final de la obra.

Antes que nada, vale aplicar el sentido común, es decir, detectar aquellos rubros que tienen más peso en el presupuesto de manera de concentrar allí los esfuerzos. Alrededor de la mitad del presupuesto de las obras de propiedad horizontal entre medianeras, una de las construcciones típicas de las zonas residenciales de las principales ciudades del país, corresponde solo a dos rubros: estructura y albañilería. Entonces, es en la obra húmeda donde los especialistas recomiendan aplicar la sintonía fina para racionalizar las compras y optimizar la producción.

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Los constructores aconsejan definir una programación de la obra como uno de los mecanismos básicos para poder bajar los costos, optimizar los tiempos y reaccionar con velocidad ante los imprevistos.

Innovar, incorporar tecnología y nuevos materiales, son otras propuestas que contribuyen efectivamente en el control de los gastos.

Planificar
Es recomendable tomarse el trabajo de actualizar mensualmente la programación de la obra para mantenerla al día. También es importante que la planificación sea realista.

A su vez, es contraproducente pretender niveles de rendimiento incompatibles con la realidad. La previsión es simple: revisar la nómina de trabajadores, estimar el rendimiento de una persona y hacer el cálculo de multiplicarlo por la cantidad de gente que el contratista realmente puede aportar. Además, es útil para no apartarse del cronograma controlar las faltas, especialmente después del pago de quincenas y los días lunes, pactando con el contratista la recuperación de las horas no trabajadas.

Incorporar tecnología
Tradicionalmente, los salarios equivalen el 50 % de la inversión. Por eso, la productividad estará indefectiblemente bajo la lupa. En ese sentido, incorporar maquinaria y tecnología es otro de los consejos que apuntan los constructores, sobre todo en los ítems donde la estructura de costo gravita principalmente en el valor de los jornales, como es el caso de la pintura.

Acopiar y gestionar comprar
En períodos inflacionarios como el actual, siempre conviene acopiar materiales. Al congelar el precio de los materiales en los ítems más caros de la obra, se consigue fijar el costo de los insumos en una porción significativa del presupuesto, dejando móvil solo el costo de la mano de obra.

En las obras con poca disponibilidad de espacio como una vivienda, la entrega de materiales en tiempo y forma es imperiosa para evitar horas muertas en la mano de obra, por lo que el diálogo entre constructor y propietario o director de obra debe ser fluido para tener una logística de entrega aceitada.

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Revisar los cómputos métricos del proyecto
Siempre chequear la documentación y no redondear el cómputo al momento de solicitar presupuestos. No es la misma la incidencia del costo al detallar el número exacto frente a uno redondeado.

Proyectar la estructura adecuada a la escala
La estructura debe ser diseñada de acuerdo al lugar de implantación de la obra y de manera coherente con el uso previsto. En una vivienda unifamiliar su incidencia en el costo total ronda el 17%, a su vez las fundaciones se llevan entre un 2% y un 5% del costo de la estructura. Por ello, el factor de seguridad que el calculista aplique sobre su diseño debe no solo darle seguridad a él sino también al bolsillo del propietario.

Construir en seco
Lo ideal sería reducir la obra húmeda realizando la tabiquería interior en seco. Reemplazar todas las paredes interiores de ladrillo hueco y los revoques correspondientes por tabiques en seco en un edificio de 8 pisos implica un ahorro equivalente a una reducción de casi el 7% en el costo de la mampostería.

Para las paredes de cerramiento del frente, contrafrente y medianeras ya no se utilizan muros dobles con cámara por su alto costo. En cambio, conviene resolverlas con mampostería de ladrillo hueco, con aislación hidráulica y térmica correspondientes, redondeando un ahorro del 10%.

Usar ladrillos o bloques
Las mayores dimensiones de los mampuestos aceleran la producción de la mano de obra y facilitan el transporte dentro de la obra al requerir menos elementos por metro cuadrado de pared.

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Suprimir revoques
Revestir los muros interiores de mampostería tradicional con panelería en seco para evitar el tiempo de espera del fraguado permite acelerar las terminaciones. Por otro lado, los revoques exteriores texturados permiten dar terminación y color al muro en un solo paso y generan una economía del 30% en las terminaciones.

Usar premarcos
Ahorrar en este punto no tiene sentido porque un premarco puede significar solo el 3% o 4% del costo de la abertura. Su incorporación asegura la continuidad de la capa hidrófuga y la estabilidad de la forma del vano.

Al sumar un premarco, ya se preestablece la dimensión del vano y no es necesaria la regulación de cada ventana en particular. Si bien hay que ir dos veces al vano, el carpintero puede cerrar la obra para colocar pisos rápidamente, y tiene una recompensa en productividad.

Contratar pintores
La pintura es un rubro con alta rotación de mano de obra y representa el 4 % del costo de la obra. En este rubro donde la estructura de costo se estima en un 70 % de mano de obra y un 30 % de materiales, conviene analizar los antecedentes del contratista y no contratar sólo mirando el precio.

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